Atropelló a una jubilada y los hijos de la víctima lo abrazaron en el juicio

El imputado iba a ser condenado a cinco años de cárcel, pero los familiares de la mujer fallecida aceptaron una pena menor para que no fuera a prisión.

Gonzalo Márquez atropelló con su moto a Elvira Kruzich, de 82 años, el 4 de enero de 2015 en la ciudad balnearia de Necochea. Iba a ser condenado a cinco años de prisión, pero finalmente terminó recibiendo, de manera sorpresiva, un abrazo de los hijos de la víctima.

Ocurrió el lunes pasado en un juicio cuando Mario Juliano, a cargo interinamente del juzgado correccional de la ciudad bonaerense, estaba por definir la sentencia. El juez observó que este caso era diferente a todos en los que intervino en 21 años en el Poder Judicial: el acusado rompió en llanto y pidió perdón en la primera jornada del debate oral llevado cabo en el Juzgado Correccional 1 necochense.

Márquez fue acusado de “homicidio culposo agravado por conducción vehicular”, y desde entonces los hijos de la mujer siempre rechazaron cualquier acuerdo que evitara una pena de prisión de cumplimiento efectivo.

Pero un cuarto intermedio fue decisivo. El magistrado llamó a las partes a su despacho y les preguntó si existía la posibilidad de que los familiares de Kruzich tomaran contacto personal con el imputado, a quien observó “muy conmocionado y compungido”, según relató el propio juez en declaraciones televisivas.

Los abogados aceptaron, y al regresar a la sala, Martínez pidió disculpas sin poder para de llorar, les dijo que había sido un accidente y que estaba muy afectado y que lo sentía sinceramente.

Según el juez, ante esa situación “uno de los hijos de la mujer, que había viajado con el otro hermano desde Rosario para el juicio, empezó a contar cosas de su mamá en un momento muy emotivo".

Pero lo que nadie esperaba es que uno de los hijos de Elvira, a ver que el hombre que había atropellado a su mamá no dejaba de llorar, se paró, lo abrazó y lo perdonó.

A la salida del proceso, el juez Juliano les pidió a los tres disculpas por los casi cinco años de demora por el proceso penal ante un caso que no necesitaba más tiempo de investigación.

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