Barros considera que las cámaras empresariales obstaculizan el diálogo en lugar de promoverlo

El doctor en Ciencias Políticas, Sebastián Barros, criticó que el texto de las cámaras empresariales pidiendo diálogo en Chubut es "pobre" ya que no hace referencia a los derechos de los trabajadores y que solo se atañe a la ganancia empresarial. "Para las cámaras, reconstruir el diálogo significa que quienes están defendiendo sus derechos vuelvan a trabajar sin cobrar cuando corresponde", cuestionó el docente universitario.

“Antes que un llamado a la racionalidad estamos frente a una maniobra de quienes quieren hacer pasar su propio interés egoísta como el bien colectivo”. Así el doctor en Ciencias Políticas, Sebastián Barros, cuestionó el texto que emitieron las cámaras empresariales para criticar las medidas de los gremios estatales y pedir que en Chubut “prevalezca el diálogo”.

El sociólogo aseguró que el comunicado de las empresas “es pobre”, solo atañe a la ganancia empresarial y que no hace referencia a una sociedad más justa y equitativa para todos.

“La solicitada dice que las cámaras no consideran justo el proceder de los sectores estatales provinciales puesto que se ‘ha causado un desproporcionado perjuicio’ al sector productivo. Es decir, el llamado a la racionalidad que titula la solicitada tiene como objetivo garantizar las ganancias que estas empresas estarían perdiendo por culpa de la huelgas de trabajadores provinciales”, cuestionó Barros.

“No hay una mínima autocrítica hacia el supuesto diálogo que respaldan como partidarios de la figura del Sr. Gobernador: el diálogo de la amenaza constante del uso de la fuerza, el diálogo de las patotas de un funcionario provincial agrediendo a una ciudadanía movilizada en la defensa de sus derechos, el diálogo del alumbrado público desconectado en los lugares donde se desarrollan las protestas, el diálogo de llamar a mesas de discusión en las que nada se resuelve. No, lo justo para las cámaras solo atañe a la ganancia empresarial. Antes que un llamado a la racionalidad estamos frente a una maniobra de quienes quieren hacer pasar su propio interés egoísta como el bien colectivo”, aseguró.

En este sentido, el académico afirmó que las empresas son las primeras en paralizar las obras o las dejan inconclusas ante el primer retraso en los pagos del Estado.

GANANCIAS Y EXCLUSIVIDAD

Barros cuestionó que las cámaras consideran que los trabajadores deben volver a trabajar sin cobrar cuando corresponde y que no hablen más si no es para asentir a lo que diga Arcioni. “¿A qué diálogo llaman y qué racionalidad pretenden si describen a quienes defienden ideas contrapuestas a las suyas como seres irracionales que esconden aspiraciones políticas y no respetan derechos del resto de la ciudadanía?”, se preguntó.

También repudió la mención de los antepasados por parte de los empresarios. “Las cámaras empresariales están defendiendo una idea discriminadora y excluyente que niega el principio constitucional de petición a las autoridades limitándolo por un tiempo de la inmigración que nada tiene que ver con la racionalidad del diálogo y la búsqueda del consenso”, subrayó.

“Ahora bien, es tan pobre la solicitada que en ningún momento hace el intento, aunque más no sea políticamente correcto, de hacer referencia a los derechos de quienes trabajan y no cobran en tiempo y forma, de quienes no tienen protección de salud regular a pesar de pagarla y de quienes tienen que desarrollar sus tareas en las condiciones precarias que presentan los lugares de trabajo”, cuestionó.

POCOS DEMOCRATICOS E IRRACIONALES

Además, el doctor en Ciencias Políticas manifestó: “pensar que la calidad de la educación afecta solo a niños y niñas es ignorar lo que supone el proceso de enseñanza y aprendizaje. La calidad de la educación compromete también el salario, bienestar y condiciones laborales de quienes cumplen un rol fundamental en dicho proceso y, en este sentido, afecta a toda la comunidad”.

“El llamado a la defensa de la institucionalidad es otra muestra de la pobreza de la solicitada. Primero, debe decirse que la representación democrática incluye el derecho a manifestarse en contra de la representación elegida cuando la misma no satisface los criterios de esa representación. En la vida democrática las ideas de la vida buena son plurales, conflictivas e inestables. Pensar que quien gana una elección tiene derecho a regir el destino colectivo es una idea poco democrática”, afirmó.

“La solicitada da a entender que sólo tienen capacidad de representación quienes eligen las cámaras empresariales. El resto no representa: son sindicatos que pasan regularmente por elecciones, que funcionan a través de asambleas y que tienen reconocimiento jurídico estatal, pero como no representan las ganancias de las empresas no valen como representación”, criticó.

“Si la premisa de las cámaras era colaborar con el consenso y la racionalidad deberían cuidar que sus declaraciones y las formas de participación política que elijan en defensa de sus intereses y ganancias, sean de apoyo o no al gobernante de turno, sean parte de la solución democrática de los problemas y no contribuyan al incendio de la coyuntura que estamos viviendo”, advirtió Barros.

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