Boca venció a Palmeiras 2-0 y sueña con meterse en la final

El "Xeneize" dio un paso muy importante para clasificarse a la definición de la Copa Libertadores de América al imponerse como local con dos goles de Darío Benedetto en el segundo tiempo. La revancha se jugará el próximo miércoles en Brasil.

Boca Juniors derrotó este miércoles por la noche 2-0 a Palmeiras de Brasil y quedó muy cerca de estar en una nueva final de Copa Libertadores de América.

El equipo de Mellizo arrancó algo mejor, quizás sin tanta claridad, pero imponiendo condiciones y condicionando a su rival a limitarse a defender. Antes de los 20 minutos tuvo dos buenas chances para romper el cero: en la primera Pablo Pérez levantó su remate entrando como wing izquierdo y en la segunda Carlos Izquierdoz cabeceó afuera tras una falla del arquero Weverton.

Luego el trámite se tornó más equilibrado, con exceso de lucha en la mitad de la cancha y en ese terreno sobresalieron Wilmar Barrios y Felipe Melo. De fútbol poco y nada por ese entonces. El Xeneize, siempre muy inconexo tenía aislado a Wanchope arriba y con nulo aporte de Zárate y Pavón, los dos máximos encargados de asistirlo. Palmeiras, en tanto, a lo único que atinó fue a forzar un par de córners, demasiado poco para el líder del Brasileirao.

En el segundo tiempo, Boca salió un poco más decidido, empujó con más gente y cerca estuvo Ramón Ábila de conectar un buen centro de Cristian Pavón a la carrera. A los 10 el Guillermo Barros Schelotto metió el primer cambio para tratar de ganar lucidez arriba: el colombiano Sebastián Villa por Mauro Zárate, que tuvo un partido subterráneo.

Recién a los 23 del complemento Palmeiras tuvo su primera llegada seria en la noche. Dudú giró con categoría, desairó a la defensa y sacó un remate de zurda que salió apenas desviado ante la estirada desesperada de Agustín Rossi.

A falta de un cuarto de hora y cuando Boca no encontraba ningún camino para inquietar el local metió su segundo cambio: 9 por 9, Benedetto por Abila. Justamente el goleador, que llevaba casi un año sin festejos, fue el encargado de romper la paridad con un cabezazo bajo tras un corner.

El 1-0 era un premio merecido porque aún sin tantas ideas Boca siguió insistiendo y había provocado un ratito antes un atajadón de Weverton ante un tiro libre de Lucas Olaza.

Pero hubo más, a la noche de Benedetto le faltaba lo mejor: un gol antológico, que incluyó un chicle, giro y remate seco para un 2-0 que lo deja a Boca con un pie en la final de la Copa.

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