Causa Revelación: ¿qué hice yo para merecer esto?

Ex ministros y otros funcionarios que supieron disponer de mucho poder como Víctor Cisterna, Gonzalo Carpintero, Pablo Oca y Alejandro Pagani, junto a empresarios de la construcción de todo Chubut -que pagaban coimas para obtener privilegios- fueron arrestados el 22 de mayo de 2018. Al principio sumaron diez, pero con el correr de los días serían más los involucrados. Nacía la causa "Revelación". El propio Procurador General Jorge Miquelarena estuvo al frente de los operativos.

La causa "Revelación" fue una derivación de la conocida como "Embrujo", ya que también tenían aquí relevante influencia Diego Correa y Diego Lüthers, los únicos que hasta ahora continúan en prisión. El juicio iba a comenzar a fin del año 2019, pero si alguna vez se hace ello podría ocurrir en 2021.

Aquel frío martes de mayo toda la provincia sintió el terremoto político, y no era para menos. Aunque algunos de los detenidos ya no ocupaban cargos en el gobierno de Mariano Arcioni, todos habían tenido mucho poder durante el breve tercer gobierno de Mario Das Neves. En total fueron unos 30 allanamientos que movilizaron a 200 policías y que hasta incluyeron en su raid a la propia vivienda de Mario Das Neves.

El Procurador General, Jorge Miquelarena, coordinó los operativos junto a los fiscales ad hoc Marcos Nápoli y Héctor Iturrioz. Antes le avisaron a Arcioni lo que harían, justo cuando el gobernador se disponía a partir a Buenos Aires. "Hagan lo que tengan que hacer", contó luego Miquelarena que le dijo el mandatario.

Así como "Embrujo" debe su nombre a un manosanta colombiano, según el comisario Juan Carlos Núñez "Revelación" se denomina así porque en las escuchas los involucrados solían encomendar su porvenir a Dios, reiterando mucho su confianza en cuánto le rezaban, mientras no dejaban de mencionar la importancia de las confesiones -o no- para lo que se les venía.

Del lado político, al menos, contaban con información de que era muy posible que la Justicia los alcanzara.

HISTORIAS DE VIDA Y PODERES

Víctor Cisterna había sido ministro Coordinador de Gabinete durante el primer año del tercer gobierno de Das Neves, tras haber sido uno de los recaudadores de la campaña. Gonzalo Carpintero fue secretario privado del exgobernador hasta el día de su muerte. Pablo Oca había renunciado poco antes al ministerio de Economía, y es el único del trío que había trabajado como funcionario de Arcioni ya asumido gobernador. Meses después serían detenidos dos altos funcionarios en actividad: Alejandro Pagani (ministro de Infraestructura) y Martín Bortagaray (titular de Familia).

El 22 de mayo de 2018 también se imputó al ex titular de la Unidad Gobernador, Diego Correa, y a su secretario Diego Lüthers, a quienes no hizo falta detener porque ya estaban presos por la causa "Embrujo".

En realidad, "Revelación" es una derivación de la primera gran causa de corrupción del año pasado en Chubut. Es que la información que posibilitó instruirla surgió de una computadora requisada a Lüthers, el burócrata prolijo que anotaba cada ingreso; cada gasto; cada deuda; cada acreencia y cada adelanto en planillas Excel.

EL ARREPENTIDO-ESTRELLA

Luego se sabría que hubo un "arrepentido" que confirmó gran parte de lo que se sospechaba: Alberto Gilardino, el hombre que sucedió a Cisterna en la Jefatura de Ministros.

Claro que la causa dejó al descubierto también a varios empresarios de la construcción, la mayoría de los cuales tuvo más suerte que los vilipendiados exfuncionarios, ya que más temprano que tarde recuperaron la libertad. Allí estaban el ex titular de Vialidad Provincial, Patricio Musante; los trelewenses Daniel Emilio Russo, Juan Ignacio Salaberry y Juan Carlos Villegas; el esquelense Oscar Peña; y los comodorenses Esteban Torraca, Federico Piccione y Andrés Ninín, este último un periodista que terminaría pagando cara una mediación que le ofrecieron para adquirir el canal de televisión abierta de Comodoro Rivadavia.

EL MECANISMO

Como Alex Williams y Omar Rodríguez ya tenían bastante con "Embrujo", la nueva causa se les confió a dos fiscales especiales: Marcos Nápoli y Héctor Iturrioz. El primero investigaba en Trelew y Rawson y el restante en Comodoro. Para eventuales ramificaciones en Madryn estaba el fiscal Daniel Báez. Al igual que en aquella, el juez de la nueva causa también fue Sergio Piñeda.

Según consta en la carátula de la causa, los cabecillas de esta nueva banda delictiva organizada desde el propio estado, apenas asumieron en diciembre de 2015, eran Carpintero y Correa. El modus operandi consistía en pedirles coimas a los empresarios para concederles obras públicas; o bien para acelerarles pagos por certificaciones de trabajos. Había distintas modalidades que incluían intereses si el pago era inmediato o diferido.

"De común acuerdo y con la firme intención de enriquecerse a expensas del estado y de los particulares expoliados, decidieron conformar una asociación ilícita destinada a la comisión de múltiples delitos mediante recaudar dinero proveniente -principalmente- de ‘retornos' aportados por empresas constructoras contratantes del Estado provincial, las que realizaban obras públicas por montos millonarios y a las que periódicamente se les debía pagar sumas de dinero correspondientes a certificados de obra conformados.

Con ese fin gestaron un documento nacido del concierto de voluntades de todos y cada uno de los integrantes de aquel colectivo patibulario, el que si bien pudo haber germinado en cabeza de aquellos que se situaban en la cima de la organización ofensora, fue en definitiva por todos conocido y cohonestado; la que dentro de la administración pública provincial fue conocida como la ‘Circular'. Esta ‘orden´ cuya propalación fue objeto de especial ahínco determinaba que ninguna contratación de cualquier índole podía hacerse desde la administración pública -centralizada y descentralizada- sin la venia previa de Correa o Carpintero. El documento en cuestión, titulado ‘Memorándum Circular', fechado de modo mecánico el día 28 de enero de 2016, en su encabezado de modo expreso preanunciaba quiénes debían tomar razón de sus términos y obviamente acatarlos", sostiene la acusación.

REPARTO DE PAPELES

Cisterna, Carpintero, Correa, Oca y Pagani decidieron repartirse las tareas que demandaría la concreción del "plan sceleris", las que luego "cumplirían con celo". En ese sentido acordaron que "sería Cisterna quien se encargaría de definir la modalidad de recaudación (porcentuales a exigir, determinación de la "base imponible", ubicación temporal de la demanda los retornos, y finalmente en modo en que debían saldarse estas acreencias anómalas)".

Cumplida esta labor inicial, comenzaba la gestión de Pagani, quien "instruía a sus dependientes para que les confeccionen planillas donde debían figurar los certificados de obra ya emitidos, y confeccionada la respectiva Orden de Pago Presupuestaria (OPP). Las planillas de mención eran remitidas en ese estado -sin firmas/borrador- a Diego Correa por los más diversos medios".

En ocasiones le eran llevadas en mano por Pagani, remitidas a través de empleados o a través de mensajes de mail. "Previo a verificar si los empresarios mencionados en las planillas habían pagado dádivas o al menos se habían avenido a hacerlo, Correa indicaba cuáles empresas debían quedar, ser excluidas y/o agregadas en las listas definitivas". Este resultado final era reenviado a Pagani, "quien luego de firmarlas junto a su subsecretario de Coordinación, se quedaba con una copia mientras una segunda era remitida a la privada de Oca, siendo este último quien sin más trámite o luego de verificar con Cisterna o Correa (según la época), que efectivamente las demandas espurias habían sido satisfechas, ordenaba en forma personal a sus dependientes de Tesorería que efectivicen los pagos debidos".

LOS SOBRESUELDOS

Además de la existencia de coimas, la causa "Revelación" incluye el pago irregular de sobresueldos a determinados funcionarios de entonces, a quienes aparentemente se les dificultaba vivir solamente con su salario mensual.

Según se desprende de la causa judicial, fue Diego Correa quien se encargó de administrar "parte de los fondos ilegítimos (al menos cuando comenzó a gestarse el contubernio), repartiendo los sobresueldos que beneficiaban no solo a los incusados, sino a un número mayor de integrantes que finalmente sumaron sus voluntades al acuerdo criminal. La gestión incluía asimismo realizar pagos relacionados a gastos realizados por cualesquiera de los integrantes del clan y solventar asimismo los gastos que demande el sostenimiento y actividad proselitista del partido político que los albergaba, Chubut Somos Todos".

Para los fiscales, "nada de lo que hiciera cada uno de los organizadores del plan delictivo era desconocido por los restantes; antes bien funcionaban con una coordinación y sincronización de roles tal que era menester el conocimiento cabal de los movimientos de sus consortes. Era tal la cohesión que las decisiones trascendentales de esta organización quedaban solo a merced del arbitrio del colectivo delictual".

VARIACIONES Y SALIDA DE CISTERNA

"El plan en principio perfecto sufrió variaciones, cuando aparentemente por diferencias de neto corte patrimonial (aunque no se descartan las políticas), Cisterna se alejó de su rol ministerial. Esta ausencia se suplió fácilmente en los hechos, ya que sin solución de continuidad el rol sobre el que fungía el renunciante fue rápidamente asumido por Correa, rediseñándose al menos parcialmente la operatoria inicial. La deserción forzada de uno de los ‘socios fundadores' lejos de generar una disminución en el grupo recaudador, generó que este se incrementara, pues a fines del año 2016 se sumó otra ‘fuente' útil para saciar las incontrolables apetencias monetarias. Así y tras la designación de Juan Martín Bortagaray como Presidente del IPVyDU, éste instruyó a su personal a fin que le confeccionen con cierta periodicidad ‘planillas' de contenido similar a las gestadas por los dependientes de Pagani, mandando además que se las remitan, primero solo a él, y luego también a Correa, determinando entre ambos cuáles serían las empresas con acreencias que percibirían sus créditos y cuáles no, utilizando idéntico fundamento que el antes pergeñado: quien oblaba el tributo anómalo creado por el clan, cobraba; los remisos no".

Más tarde se sabría que fue justamente quien sucedió en el cargo a Cisterna, Alberto Gilardino –el mismo que ahora aparece en la causa “Ñoquis calientes”-, quien en calidad de "arrepentido" contribuyó a detallar varios aspectos claves de la causa "Revelación".

Fuente: El Extremo Sur

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