"Chatrán" se quedó ahora con una casa en sucesión

El histórico estafador César Alejandro Hernández, conocido como "Chatrán" y poseedor de un amplio prontuario por delitos cometidos en varias localidades de Chubut y Santa Cruz, acaba de perpetrar un nuevo hecho en Cañadón Seco, donde se encuentra radicado desde 2020.

Esta vez, el damnificado fue un vecino que cayó en la red del hábil embaucador quien, mediante sutiles artilugios, logró alquilarle una vivienda de una sucesión familiar, pero recientemente le envió una carta documento comunicándole que la había comprado, por lo cual ahora él (Chatrán) era el propietario.

El damnificado, de apellido Vega, había ofrecido por redes sociales el alquiler del inmueble y en julio del año pasado apareció Hernández como interesado presentándose como empresario, fiel a su modus operandi.

El locatario le solicitó 20 mil pesos mensuales y que se hiciera cargo de los servicios, además de un recibo de sueldo y un garante.

“Chatrán” le dijo que obviara los dos últimos requerimientos ya que era propietario de un aserradero en la zona de Los Antiguos, con lo cual lo convenció para firmar el contrato en una escribanía de Caleta Olivia.

Tres meses después, Vega se enteró de la trayectoria delictiva del morador y le exigió rescindir el acuerdo formal pero el inquilino se negó terminantemente y si bien no hubo forma de desalojarlo, continuó pagándole mensualmente lo convenido. El locatario comenzó a resignarse a esperar que se venciera el contrato.

Pero últimamente se llevó una sorpresa. Es que antes había construido un departamento chico donde había un garaje en el mismo terreno de la propiedad y le había aclarado a Hernández que el alquiler solo incluía la casa, no el departamento donde (Vega) vivió hasta que en 2018 se mudó a Caleta Olivia.

Ahora acusó al inquilino de haberle robado un tanque de agua y otros elementos que eran del departamento, pero Hernández le aseguró que no tenía nada que ver con esas sustracciones.

Por si esto fuera poco, el último domingo “Chatrán” le envió una carta documento diciéndole que había comprado ambas propiedades que estaban en el mismo terreno por un monto de 3,9 millones de pesos.

De alguna forma se había enterado de la sucesión y se las ingenió para hacerse de toda la propiedad, por lo que cuando Vega denunció la estafa en la Comisaria de Cañadón Seco le comunicaron que desde ese ámbito no podían hacer nada contra quien pasó de ser locador a usurpador.

Este hecho causó profunda indignación entre numerosos vecinos de la localidad, trascendiendo que los mismos se estarían organizado para realizar una masiva manifestación para exigir al estafador no solo que devuelva la propiedad a Vega, sino también que se vaya inmediatamente de la localidad.

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