Es la famosa zona de Silicon Valley la que alberga a la mayoría de estos lugares, algunos de lujo, como el caso de Paradigm, una mansión con jardines y cámaras de seguridad que se encuentra en el punto más alto de una colina, a unos 30 km de San Francisco, y recibe a niños y adolescentes de entre 12 y 18 años, a quienes sus padres internaron con el objetivo de que superen la adicción a internet.
Paradigm hospeda sólo a ocho jóvenes simultáneamente, en internamientos forzosos que duran un promedio de 45 días, pudiendo llegar hasta los dos meses, dependiendo del grado de dependencia y las consecuencias asociadas, como la depresión, la ansiedad y la agresividad, que pueda presentar el paciente. Si estás pensando llevar a tu hijo, será mejor empezar a juntar plata porque una noche de rehabilitación cuesta tanto como un celular de alta gama: 1633 dólares.
Dentro de la mansión, los teléfonos móviles, notebooks y tablets están, obviamente, prohibidos. El acceso a las PC, en tanto, queda limitado a las aulas de refuerzo escolar y no tienen posibilidad de ingresar a las redes sociales.
La clínica recibe a un máximo de ocho pacientes por vez, que pagan 1633 dólares la noche.
Aun así, su uso es monitoreado por profesores y psicólogos. Hay horarios para levantarse, estudiar, comer y participar de terapias colectivas e individuales, cuyo objetivo -dicho en lenguaje tecno- es “reprogramar” a los chicos para que puedan reconstruir su relación con la tecnología y volver a acercarse a sus familiares, estudios, amigos y tareas “offline”. La directora del establecimiento, la licenciada Danielle Kovac, lo resume en una frase: “nosotros los desconectamos. Esa es la regla”.
La adicción a internet no es una enfermedad oficialmente reconocida en EE.UU. Para algunos psicólogos y psiquiatras, la adicción sería más bien un síntoma de otros síndromes, como paranoia y depresión, pero no la causa. Para otros, seguiría características idénticas a las de otras dependencias ya conocidas, como el alcohol y las drogas.
En países como Australia, China, Italia y Japón, sin embargo, ya reconocen oficialmente el problema. Y en Corea del Sur la dependencia de internet fue clasificada como “problema de salud pública” y es tratada en hospitales. Según Paradigm, internet puede agravar trastornos de humor y salud mental. “Vemos padres que ni comen con sus hijos porque estos están en Snapchat y pasan 20 horas del día en las redes sociales”, dice la directora de la clínica, Danielle Kovac.