Confirman que el comerciante Maillo había sido sedado cuando lo mataron

La juez de instrucción Marcela Quintana, que tiene a su cargo las investigaciones por el homicidio del comerciante de Río Gallegos, Vicente Maillo, remitió oficios a entidades bancarias al trascender que la víctima tenía depositado plazos fijos por unos 17 millones de pesos que eran apetecidos por los cuatro integrantes del clan familiar que continúan detenidos.

Caleta Olivia (agencia)

Vicente Maillo (59) fue asesinado de cuatro puñaladas en la madrugada del jueves 16 de noviembre en su propio domicilio. En principio se pensó que se trató de una entradera, pero las investigaciones policiales determinaron que fue ejecutado por un sicario contratado por su entorno familiar.

El mismo sigue siendo intensamente buscado, pero se detuvo a la esposa, suegra y dos hijastros de la víctima que –con distintas responsabilidades- participaron del crimen al enterarse que no los tendría en cuenta en el legado de su herencia.

El diario Tiempo Sur elaboró un pormenorizado informe de investigación sobre este tenebroso caso y en su edición de la víspera señaló que Maillo era conocido por sus negocios y que más allá de sus locales comerciales “Casa Maillo” y “Bazar Doña Ana” tenía emprendimientos inmobiliarios y financieros, con una fuerte capacidad de ahorro, a lo que sumaba la herencia que había recibido de sus padres y un hermano.

Por ello, la jueza Quintana y el fiscal Gustavo Cima quieren conocer todos los detalles de la vida de la víctima y su entorno para establecer si el móvil de su homicidio fue estrictamente económico. Para ello ya habría solicitado informes bancarios tanto del occiso como de los cuatro implicados del círculo íntimo.

A todo esto, la magistrada ya tomó declaración indagatoria a la viuda Claudia Susana Reina (54), a los hijastros José Maximiliano (34) y Luis Gabriel (23), y a la suegra María del Carmen Espiritoso (83). Todos ellos prosiguen detenidos a la espera de que se resuelva su situación procesal.

La adulta mayor es la única que permanece alojada en un hotel debido a su edad, mientras trascendió que el abogado Arturo Saá, junto a otros colegas de un estudio jurídico (Fernando Agüero y Claudia Guerra) se aprestaban a ejercer la defensa de los sospechosos.

INFORME DE AUTOPSIA

El diario capitalino también destaca que otro de los avances en la causa se desprende del informe de la autopsia, la cual indicaría que Maillo habría estado sedado la madrugada del 16 de noviembre cuando un desconocido ingresó con su esposa a su vivienda de calle Corrientes y Zapiola (ubicada en la parte superior del “Bazar Doña Ana”).

El individuo le asestó cuatro puñaladas en el pecho y otra en el cuello cuando se hallaba en la cama. Por estar sedado, el comerciante no opuso resistencia.

Otro de los puntos que tiró por tierra la supuesta “violenta entradera” es que en el registro de una cámara de vigilancia de la casa de Maillo (cuyo DVR no pudo ser alterado) se observa a Susana Reina con el asesino en un primer intento de ingresar a la vivienda, pero no lo hacen porque justo en ese momento pasaba de forma circunstancial por el lugar un empleado municipal.

Siempre con lo grabado por la cámara, la mujer y el individuo se retiran pero minutos después vuelven y finalmente ingresan al domicilio.

Esta acción, más la saña con la que fue asesinado el comerciante y que no le habrían robado nada, fueron los primeros indicios que llevaron a los investigadores de la Comisaría Segunda -a cargo del comisario Walter Aguilar- a desconfiar del entorno, algo que se confirmó más tarde cuando la suegra se atribuyó la autoría intelectual del crimen.

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