Crece el escándalo por la atleta que "desapareció" una noche

Ana Carolina Vieira tuvo que abandonar la Villa Olímpica tras realizar una salida no autorizada para concretar una cita romántica.

Una de las principales novelas de estos Juegos Olímpicos de París 2024 sumó un nuevo capítulo. La nadadora brasileña Ana Carolina Vieira ha denunciado que fue víctima de acoso dentro de su equipo y se siente “indefensa” tras su expulsión de la competencia. En un vídeo difundido en sus redes sociales, la atleta se defendió afirmando que no tuvo ninguna mala conducta y reveló haber denunciado anteriormente el acoso ante el Comité Olímpico Brasileño (COB), sin obtener respuesta.

La nadadora, quien actualmente se encuentra en Portugal, compartió su angustia y promesas de revelar todos los detalles junto a su abogado. “Voy a decirlo todo, hablar con mis abogados, todo está bien. Prometo decirlo todo. Estoy dentro, estoy triste, nerviosa, no lo sé. Pero mi corazón está en paz,” manifestó en declaraciones reproducidas por Globo Esporte.

El Comité Olímpico Brasileño (COB) refutó las afirmaciones de Vieira, asegurando que no hay denuncias pendientes de acoso en su federación. En un comunicado, el COB detalló que la expulsión de la nadadora y su compañero Gabriel Santos se debió a una salida no autorizada de la Villa Olímpica y una conducta agresiva e irrespetuosa por parte de Vieira durante una discusión técnica sobre el equipo de relevos.

“Durante la salida de la nadadora Ana Carolina Vieira de la delegación, las acciones del COB estuvieron guiadas por el respeto, la atención y el cuidado hacia la atleta debido al delicado momento que atravesaba,” afirmó el COB.

Vieira narró en sus redes sociales que tras su expulsión, se le impidió inicialmente contactar a un psiquiatra y estuvo acompañada en todo momento por una asistente, circunstancia que la dejó visiblemente afectada. “Probaré todo que no tuve ninguna mala conducta. Cuando salí de la habitación, mi cara estaba en todas las páginas posibles. No pude comunicarme con nadie. No podía estar solo en ningún momento,” relató.

Desde el COB defendieron que la deportista tuvo acceso irrestricto a alimentación e hidratación y que incluso pudo comunicarse con su madre antes de abandonar la delegación, refutando la afirmación de Vieira de que salió sin sus pertenencias y en condiciones inadecuadas.

La controversia se exacerbó durante una discusión técnica en la cual, según Gustavo Otsuka, jefe de la selección brasileña de natación, Vieira reaccionó agresivamente a un cambio en el equipo de relevos. “La única forma en que abordamos la agresividad fue durante las conversaciones sobre cambios en el relevo,” dijo Otsuka a Estadão.

La nadadora brasileña dejó en claro en sus declaraciones que, tras su salida de la Villa Olímpica en París, llegó a Portugal y planea regresar a Brasil haciendo escala en Recife antes de dirigirse a São Paulo. Afirmó sentirse desamparada, sin acceso a sus pertenencias y sin haber podido comunicarse adecuadamente con sus seres queridos.

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