La modalidad más reciente es la denominada “estafa TeamViewer”. En la primera quincena del año había alcanzado a seis víctimas, solo en la provincia de Neuquén, por un monto global de casi dos millones de pesos.
Un dato claro que tiene los investigadores, es que la mayoría de los llamados que se pudieron rastrear son de Córdoba, una provincia vanguardista en estafas virtuales a nivel nacional.
La maniobra es simple. Tras un llamado telefónico, el embaucador va a fingir ser parte de una entidad bancaria o una firma conocida a nivel nacional y le da a la víctima algo que no espera y que le viene más que bien: un premio.
Ese premio varía según la víctima y lo que el estafador detecte, porque son grandes lectores de necesidades. Es así que pueden ofrecer un vehículo, dinero en efectivo o vacaciones pagas.
Para tener en cuenta: mientras más se lo deja hablar al estafador, más información obtiene de la víctima y la utiliza para manipularlo.
Por eso para los investigadores, la única posibilidad real de evitar caer, “es que la persona no atienda o corte cuando sea una llamada desconocida. No hay que darle la posibilidad de desarrollar su ardid”, confió una fuente del caso.
Continuando con la maniobra. Una vez que la víctima “picó”, le mandan por WhatsApp o correo electrónico el link para descargar la aplicación TeamViewer, que es un asistente remoto que permite, mediante la generación de un código, que un tercero manipule a la distancia la computadora y/o el celular.
Con las instrucciones específicas que brinda el delincuente, conduce a que la víctima ejecute el programa y le entregue el código de acceso. A partir de ahí, toma el control y accede a las cuentas de home banking.
“En la mayoría de los casos notamos que sacan los prestamos preaprobados que ofrecen a un click las entidades bancarias y ese dinero lo transfieren de inmediato a otras cuentas”, reveló uno de los investigadores que trabaja en la megacausa.