Dejó la escuela para ser jugador profesional de Fortnite

Un joven de 16 años, con el apoyo de su padre, dejó los estudios y se enfocó profesionalmente al entrenamiento y preparación en el dominio del videojuego Fortnite que en su primer torneo oficial repartió casi cien millones de dólares.

Jordan Herzog vive en Boston, Estados Unidos, tiene 16 años y quiere ganar el suficiente dinero con los videojuegos como para no tener que trabajar cuando sea mayor y para ello Dave Herzog, su padre, lo impulsó a dejar el secundario, terminarlo a distancia vía cursos online y dedicar 8 diarias a mejorar su dominio del Fortnite, el videojuego del momento.

Fortnite sorprendió a muchas personas ajenas al mundo de los videojuegos al repartir casi cien millones de dólares en premios, incluyendo casi un millón que ganó el argentino Thiago Lapp (quedó quinto en la prueba en solitario; el primero se llevó 3 millones de dólares).

Jordan, conocido como Crimz en el mundo digital, terminó en el puesto 17 en la contienda en parejas, por lo que ganó 50 mil dólares. Hoy es parte del equipo Lazarus. El padre del joven le dijo al Boston Globe que invirtió casi 30 mil dólares en equipamiento para que Jordan tenga lo mejor a la hora de enfrentarse a un videojuego.

Dave lo deja bien claro: "lo estuve criando para esto". Tiene una empresa que fabrica merchandising de videojuegos (remeras, muñecos, etcétera) y afirma que siempre creyó en los eSports (deportes electrónicos): alentó a su hijo Jordan a meterse en el mundo de los videojuegos a los 3 años; ganó su primera competencia a los 12.

Dave Herzog defiende el tiempo que su hijo invierte en el juego (y que incluye la cancelación de otras actividades que podrían lesionar su muñeca, por ejemplo), que le ha valido todo tipo de acusaciones, diciendo que es una cuestión cultural.

Si su hijo se pasara el día tocando el piano, estudiando actuación o jugando al tenis, nadie le diría nada, argumenta. "Pero como se trata de videojuegos dicen que es maltrato infantil", se defiende. "No soy un idiota", dice el padre: "reconozco que hay algunas interacciones sociales que la mayor parte de la gente tiene que él se va a perder. Pero está en el momento justo, y tenemos que aprovecharlo", afirma.

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