Alvaro Emanuel recuerda con una sonrisa su primer contacto con la música, allá por los nueve o diez años, en casa de sus primos. "En ese tiempo estaban muy de moda los grupos de cinco integrantes que cantaban y bailaban, como NSYNC, Backstreet Boys y MDO. Cada vez que nos juntábamos, cantábamos y bailábamos las coreografías de esos grupos, cada uno representando un personaje", cuenta a El Patagónico. Aquellos juegos infantiles incluso los llevaron a improvisar vestuarios: "Rompíamos mochilas escolares para hacer chalecos o usábamos los sacos largos de cuero de nuestros padres".
La experimentación musical de Álvaro no tardó en ampliarse. En casa de sus primos, aprendió a tocar sus primeras melodías. "La primera canción que toqué en teclado fue 'Imagine', de John Lennon. También cantábamos temas de nuestros artistas favoritos y de nuestros padres". Entre risas, rememora otra anécdota singular: "Cuando me quedaba solo en casa, agarraba las guías telefónicas, seleccionaba un número al azar, llamaba y empezaba a cantar. Al terminar, simplemente colgaba".
El interés por la música fue creciendo con los años. "Al principio, cantaba y bailaba solo para mi familia. Luego, en la adolescencia, me animé a cantar frente a amigos y en reuniones escolares", relata. Hoy, Alvaro Emanuel reconoce que la música se ha convertido en su única pasión.
La lista de artistas que lo inspiraron es extensa y variada, desde NSYNC y Backstreet Boys hasta Michael Jackson y Elvis Presley. "Aprendí mucho de todos ellos", afirma. Pero no fue solo la música lo que marcó su camino, sino también su entorno familiar. “Mi viejo, Alvaro Rolando Gómez, en su juventud tuvo una inclinación por la actuación, conformando con mi tío, el reconocido periodista Miguel Ángel Guerrero del diario Crónica, y otros jóvenes, un grupo vocacional de teatro que auspiciaba la Municipalidad de Comodoro Rivadavia metiéndose en el ambiente teatral, a tal punto que fue convocado por el director y actor Alfredo Sahdi para integrar su elenco de Radioteatro. Mi padre, cada vez que habla de sus vivencias, recuerda con mucha emoción los más de 15 años recorriendo la Patagonia y distintos puntos del país, por ese motivo, mi padre y mi madre (Gladiz Beatriz Hernández), mi primera fan, siempre apoyaron mi pasión por el arte”.
El salto al escenario llegó con el grupo juvenil de coro en su iglesia, aunque su experiencia más significativa tuvo lugar en el Liceo Militar General Roca. “Había un grupo musical llamado “Media Flexión de Brazos” creada por la primera camada de cadetes del LMGR, donde cada alumno de cada generación que sabía cantar o dominar algún instrumento, podía formar parte de ese grupo. La presentación fue en una estudiantina y la experiencia fue muy emocionante ya que hicimos varias canciones con banda en vivo, donde todo el colegio nos hacia el aguante gritando y aplaudiendo. Fue un momento muy lindo y divertido”, recuerda.
RYTMO 7 Y EL SUEÑO DE TOCAR CON IDOLOS
El capítulo de Alvaro Emanuel como parte de Rytmo 7 marcó un antes y un después en su carrera musical. Fundada en 2017, la banda surgió como un proyecto ambicioso que buscaba consolidar el talento de varios colegas del ambiente musical. "Fui uno de los creadores del grupo junto a otros artistas, con la idea de crecer y cumplir sueños", relata con orgullo.
El recorrido de la banda estuvo plagado de momentos memorables. "Uno de los conciertos más especiales fue el debut, porque ahí empezó todo", recuerda Alvaro. Sin embargo, el camino de Rytmo 7 no se quedó ahí. Con el tiempo, la banda alcanzó escenarios que al principio parecían lejanos, compartiendo cartel con grandes referentes de la música popular como La Konga, Jean Carlos, Sabroso, Jorge “El Toro” Quevedo, Ráfaga, La SuperBand, Miss Bolivia, entre otros y grabar con artistas como “Pepo” Lara, Emanuel Gachón, La 2001, Marcos Gómez (ex Banda XXI). "Poder tocar junto a artistas que admirábamos fue un privilegio que nunca olvidaremos", agrega.
La decisión de comenzar su etapa como solista no fue algo planeado, sino una evolución natural. "No era algo que tenía en mente, las cosas simplemente se fueron dando. Como dicen, ‘evolucionar no es olvidar’. Rytmo 7 cumplió un ciclo, pero seguirá vivo para siempre", asegura. Para Alvaro, esta transición no significa abandonar su esencia, sino integrarla en nuevos desafíos creativos.
"Hoy estoy enfocado en mi proyecto personal, donde quiero ofrecer algo interesante que mantenga lo que la gente ya conoce de mí, pero también explore nuevos horizontes", afirma. Aunque su etapa con Rytmo 7 ha concluido, lleva consigo los aprendizajes y los miles de momentos positivos que compartió con sus compañeros y el público. "Siempre estaré agradecido con las personas que nos acompañaron y nos dieron vida como banda".
EL SALTO COMO SOLISTA
El cierre de Rytmo 7 trajo consigo una etapa de introspección para Alvaro Emanuel. Enfrentar el final de una etapa tan significativa no fue fácil. "Cerrar un ciclo es complejo para todo el mundo. El miedo al cambio y el apego a lo que fue importante en tu vida son difíciles de soltar", confiesa. Reconoce que atravesó un período de dudas y emociones encontradas, durante el cual incluso consideró abandonar la música. "Por momentos quería volver y en otros quería dejarlo todo, pero sabía que debía seguir adelante", reflexiona.
Este proceso lo llevó a explorar su camino como solista, aunque prefiere matizar ese término. "Aunque el proyecto lleve mi nombre, no voy a estar solo. Muchas personas estarán trabajando conmigo para darle vida", aclara, dejando en claro su visión colaborativa de esta nueva etapa.
El regreso a los escenarios se dio en un marco especial: un concierto junto a la banda La 2001 “Muy agradecido a los amigos de LA 2001 (Lucas, Nico, Pato, banda en general) y Daniel “Chino” Navarro de radio La Fiesta Show que tuvieron la gentileza de invitarme a su concierto y brindarme un espacio para poder anunciar mi regreso”. resalta.
Para Alvaro, esta presentación marcó un punto de inflexión. "Simboliza un nuevo comienzo, un antes y un después en mi carrera", describe con emoción. Durante esa noche, experimentó una avalancha de sensaciones: "Alegría, placer, nostalgia, nervios, todas casi al mismo tiempo". Sin embargo, lo más significativo fue el momento en que dejó que el público tomara el protagonismo. "Sentí muchísima paz cuando me quedé en silencio y escuché a la gente cantar".
Este regreso reafirmó su pasión por la música y su convicción de que el escenario es su lugar natural. "Volver a sentir el calor del público me hizo revivir esa llama que por momentos creí apagada", resalta con una renovada motivación.
VIDA PERSONAL Y FACETA ARTISTICA
En paralelo a su evolución musical, Alvaro Emanuel ha sabido equilibrar su vida personal con su faceta artística. "Ser cantante es algo que manejo con bastante normalidad. La única diferencia es que estás un poco más expuesto, pero lo importante es no marearse y mantener los pies sobre la tierra", explica, destacando su enfoque centrado y humilde.
Además de la música, su creatividad encuentra otros canales. "Me interesa mucho la edición de videos, la fotografía y la producción musical. Hace poco logré montar mi propio estudio de grabación, algo que marcó otro hito en mi carrera", señala con entusiasmo. Estas pasiones complementan su visión artística, ampliando los horizontes de lo que busca ofrecer como creador.
El estilo comercialero también ha sido un pilar en su desarrollo, proporcionándole oportunidades únicas. "Siempre voy a estar agradecido con este género porque me impulsó y me abrió muchísimas puertas. Gracias a él, llegué a los oídos de personas dentro y fuera del país y compartí escenario con artistas consagrados como La Konga, Ráfaga y Miss Bolivia", dice. Estas experiencias no solo consolidaron su trayectoria, sino que también reafirmaron su amor por la música.
Con miras al futuro, Alvaro tiene una visión clara: seguir aprendiendo, explorando y alcanzando metas. "Quiero lanzar canciones de mi autoría, llevar mi música a nuevos lugares y conquistar nuevos oídos", afirma. Reconoce que la dedicación y el trabajo constante son sus principales herramientas para materializar sus proyectos.
Al reflexionar sobre su recorrido, envía un mensaje a su "yo" del pasado, en los días iniciales de Rytmo 7: "Tranquilo, no te desesperes, disfruta el momento, todo tiene un porqué". Estas palabras resumen su filosofía, marcada por el aprendizaje constante, la gratitud y el compromiso con su arte.
Con el escenario como su refugio y la música como su norte, Alvaro Emanuel continúa escribiendo una historia que, lejos de cerrarse, promete nuevos capítulos.