Tras varias horas de corte, ayer en plena normalización del suministro agua limpia comenzó a brotar en Los Naranjos al 858. Allí al tratarse de una pendiente por el caudal del agua comenzó a correr como si fuera un río.
Los vecinos de la zona preocupados no solo por la cantidad de agua potable que se derrocha sino también por el socavamiento de la calle que es de tierra enviaron fotografías al El Patagónico y solicitan una solución urgente.
“Es un río de agua que a su paso deja barro, somos cuatro familias las que quedamos aisladas no podemos salir de la casa”, comentó una de la vecinas.
La pérdida se da en medio de un corte que comenzó en la tarde – noche de ayer y se extenderá hasta la mañana del viernes.