De color verde oliva y cuidadosamente lustrados, estas reliquias automotrices llamaron la atención de la gente, pudiéndose saber que llegaron desde Pico Truncado conducidos indistintamente por tres amigos que dijeron llamarse Franco, Gonzalo y Rodrigo.
Los mismos comentaron que ambos vehículos tienen motores V8 y cuando fueron lanzados al mercado eran llamados “los grandes gordos de la época”, otorgando un gran prestigio a quienes los poseían.
La recorrida no solo incluyó a Caleta Olivia sino que también llegó hasta el mirador del cerro Punta Peligro, donde sus tripulantes aprovecharon para tomarles fotografías con un paisaje marítimo.