El caso Curiñanco-Nahuelquir

Antes del conflicto que mantienen en la actualidad con la RAM, en la estancia Leleque los Benetton mantuvieron un arduo enfrentamiento con Rosa Curiñanco y Atilio Nahuelquir.

La familia mapuche se había instalado en parte de ese predio ocupando unas 550 hectáreas que en la dirección de catastro de Chubut figuraba como "tierras fiscales" y que antes de la "Campaña del Desierto" del general Roca pertenecían a sus ancestros.
Antes de ocupar esas tierras, Rosa Curiñanco y Atilio Nahuelquir avisaron de su acción a las autoridades de Esquel que, en principio, no pusieron reparo alguno. Sin embargo Carlo Benetton, a través de sus apoderados, accionó judicialmente presentando ciertos papeles y mapas satelitales, asegurando que esas tierras no eran fiscales, sino de la Compañía.
El juez José Collabelli, de Esquel, ordenó el desalojo preventivo de los aborígenes. El 7 de mayo de 2004, la familia mapuche debió enfrentar un juicio contra una de las empresas más fuertes del mundo. Más tarde otro magistrado, Jorge Evo, falló también falló a favor del millonario de Treviso, dado que la familia mapuche no pudo demostrar fehacientemente la propiedad de esas tierras que aseguraban eran de sus antepasados.
Finalmente fueron desalojados por Gendarmería a palazos y balas de goma. Pero insistieron y reclamaron tanto que el propio Luciano Benetton los recibió en una de sus mansiones en Roma. No viajaron solos. Fueron acompañados por el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, y representantes de la Organización Mapuche/ Tehuelche 11 de Octubre. Fue en noviembre de 2004. Del cónclave también participó el entonces embajador argentino en Italia, Victorio Tachetti, y el alcalde romano, Walter Veltroni.
Todo esto fue recordado ayer por el portal Infobae, a través de una nota que lleva la firma del periodista Andrés Klipphan.

"DE PALABRA"

Al final del encuentro, según relató Pérez Esquivel, los Benetton aceptaron "de palabra" devolver las tierras que ancestralmente les pertenecían a los Curiñanco. Sin embargo, cuando la comitiva ya estaba en la Argentina, la Compañía de Tierras del Sud Argentino SA –siempre según los dichos del Premio Nobel- les informó que "los Benetton ofrecían donar tierras, pero en otro lugar de la Patagonia, no ahí".
Los mapuches no accedieron a irse, volvieron a ocupar el lugar, pero esta vez Luciano y Carlo Benetton no los desalojaron. Les dijeron que podían quedarse hasta que muera el matrimonio pero que sus descendientes deberían irse al fallecer sus padres, lo cual aún no ocurrió.
La pareja mapuche, que no participa de la violencia de Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) ni de los cortes de ruta, observó cómo después otros descendientes ancestrales, que también aseguraron que esas eran tierras fiscales y no de Benetton, los imitaron.
Los doce desalojos y represiones de los últimos tres años solicitados por los Benetton ante la Justicia fueron estimulados por la Sociedad Rural chubutense, que había alertado a los terratenientes de la zona sobre el peligro que presentaba la ocupación de los Curiñanco presagiando que «otras familias mapuche podían seguir el ejemplo» y que eso desataría en la región «una ola de violencia y sangre».
Sergio Maldonado, hermano del artesano intensamente buscado, asegura que el reclamo sobre «el asentamiento de los Benetton en tierra mapuche» generó el apoyo de Santiago, hasta hoy desaparecido.

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