El femicida Lorenzo Muñoz apareció muerto

El cuerpo estaba en unos arbustos, con una lesión en el cuello y en avanzado estado de descomposición a unos 500 metros de la localidad neuquina Las Ovejas. Los investigadores presumen que se degolló o se cortó las venas.

El doble femicida Lorenzo Muñoz apareció muerto, escondido en unos arbustos cerca del bosque por donde huyó tras matar a Karina y Valentina, a unos 500 metros de Las Ovejas. Tenía una lesión en la zona del cuello, los ojos lastimados y el cuerpo estaba en avanzado estado de descomposición. Se presume que se degolló o se cortó las venas. Por las prendas que llevaba, no cabe duda de que sea el femicida.

Hoy realizarán los peritajes criminalísticos y forenses. Hay fuerte hermetismo de los investigadores.

Tras 23 días prófugo y con más de un centenar de policías intentando cazarlo, Muñoz finalmente apareció ayer a las 18:30. Su cuerpo fue encontrado en un rastrillaje de rutina a unos 300 metros del lugar donde perpetró el doble crimen y a unos 150 metros de la casa del cuñado, Onofre “Fito” Merino, acusado por ayudarlo a escapar.

“Estaba debajo de unos arbustos donde para verlo te tenés que meter arrastrándote. Es en la zona del bosque por donde escapó, que no fue bien rastrillada”, confió una fuente oficial a LMN.

Ni bien encontraron el cadáver, se dio aviso al superintendente de Investigaciones, Daniel Abarzúa, que ordenó cercar el perímetro de inmediato. Luego, la Fiscalía fijó un perímetro interior de 150 metros, la escena del crimen, y otro restringido de 500 metros, ya que al tratarse de un lugar abierto se debe hacer un rastrillaje mayor en busca de elementos indiciarios.

Es vital que los especialistas determinen cómo murió y cuándo, porque por el estado en el que estaba el cuerpo, aparentemente llevaba varios días.

Lorenzo Muñoz se escapó, después de cometer el doble femicidio, prácticamente en las narices de la escasa y mal capacitada dotación policial de Las Ovejas.

Desde entonces, su búsqueda tuvo unos pocos aciertos y mucha desorganización. Eso explica este desolador final que a nadie deja conforme: el hombre más buscado de la provincia estaba muerto relativamente cerca de donde cometió sus crímenes.

Falta de colaboración de la población por temor y por cuestiones culturales, más un paisaje vasto, agreste y en algunos tramos francamente hostil, fueron el escenario donde se desarrolló la búsqueda.

Pero lo más grave es que a esos inconvenientes naturales se le sumaron desinteligencias entre jefes policiales (uno incluso debió ser reemplazado) y discusiones con el equipo de fiscales.

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