Caleta Olivia (agencia)
El cuerpo del cetáceo comenzó a apreciarse en toda su magnitud a partir de la media mañana, cuando fue retrocediendo la línea de rompiente de grandes olas que también trajeron toneladas de algas.
La cabeza y gran parte del cuerpo, en una extensión de casi cuatro metros, estaban en posición invertida y también se le veía una de las aletas. Otros restos ya se habían separado y mostraban enormes huesos de la columna vertebral.
La primera suposición de la gente que se acercó a los restos que desprendían un olor nauseabundo, era que se trataba de una ballena franca que había muerto hace varias semanas.
LLEGO A MEDIR DIEZ METROS
Más tarde, al ser consultado por este diario, el director del Museo Educativo Patagónico, Cesar Gribaudo, dijo que era un ejemplar de la familia de las Rorcual, pero debido al estado de descomposición no podía precisar a cuál especie de ese grupo correspondía. Citó entre otras a las denominadas Minke, Azul, Sei. Fin y Jorobada.
Lo que sí pudo determinar es que era una adulta joven de unos diez metros de longitud que pudo haber muerto por enfermedad hace unos dos meses y en parte fue comida por otros ejemplares de la fauna marina hasta que la marejada la arrojó a la playa.
Gribaudo, quien desde hace años estudia el comportamiento de los cetáceos que se desplazan por estas costas, dijo que en razón de que su número fue creciendo, es dable pensar que con relativa frecuencia se producirán otros casos de muerte por enfermedad o vejez y el mar traerá hasta las playa locales sus enormes cuerpos.
Tras señalar que ya estaba preparando un informe para elevar al Consejo Agrario, sugirió a la gente no acercarse tanto al ejemplar que apareció ayer a mitad del paseo costero. Ello en razón del fuerte olor y además consideró conveniente que, por cuestiones ambientales, el municipio disponga de una pala cargadora y un camión para retirarlo y enterrarlo en una cava.
No es la primera vez que un suceso natural de este tipo se registra en las playas de Caleta Olivia y uno de los últimos ocurrió hace unos tres años cuando apareció el cuerpo completo de una ballena Minke en inmediaciones del puerto Caleta Paula, el cual fue izado por una grúa de gran porte.
Antes de ello se encontró un delfín que presentaba heridas en el cuerpo, aparentemente causadas por la hélice de un barco.