En la Escuela 211 hubo demoras, gritos y enojos a la hora de votar

En el establecimiento ubicado en José Rementería 2810 se produjeron diferentes problemas a la hora de votar.

“Déjenme cortar boleta tranquila. Déjenme cortar boleta tranquila”. Esos fueron los gritos que repetía una mujer en la Escuela 211 cuando los fiscales le fueron a pedir que se apurara a elegir a los candidatos a los cuales depositaría su confianza para los años por venir.

“La señora demoró como 30 minutos y le fuimos a pedir que se apure porque la gente quería votar. Cuando abrimos la puerta, empezó a gritar y vimos que tenía todas las boletas cortadas. No lo podíamos creer porque seguía con su sobre vacío”, sostuvo una de las fiscales en diálogo con El Patagónico.

Después del escándalo, la mujer se retiró pero siguió reclamando que no la habían dejado cortar boleta con tranquilidad.

RECOMENDACIONES NO ACEPTADAS

En la Escuela 211, las recomendaciones no fueron bien aceptadas por los electores. Es que algunos de los presidentes de mesa pedían que no pegaran el sobre -como se suele hacer con la propia saliva - para que el escrutinio se lleve a cabo más rápido una vez que se cierre el acto, esta tarde.

Este encargo no fue bien recibido por los electores y comenzaron a generarse algunas discusiones. “Mirá cómo lo cerré ¿Te gusta cómo lo cerré?”, fue una de las respuestas que recibieron los presidentes de mesa.

Por fortuna, la situación no pasó más allá de un intercambio de palabras.

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