En "La Paloma" construirán un emprendimiento privado 

El terreno donde por décadas funcionó el almacén y bar "La Paloma", en Rivadavia y Malvinas Norte, fue comprado por tres socios para encarar un proyecto privado. El recuerdo de un inmueble que fue parte de la historia de los habitantes de ese sector de Comodoro Rivadavia.

El almacén y bar “La Paloma” ya no existe más. Sus paredes fueron demolidas y ni siquiera quedaron las escaleras donde los vecinos del Ceferino, Newbery o Las Flores solían esperar el colectivo, tomar mate o, simplemente, descansar. Todo eso quedó en el recuerdo de los habitantes del sector cuando decidieron tirar abajo su antigua estructura.

Según pudo saber El Patagónico, el terreno, que está ubicado en Rivadavia y Malvinas Norte, fue comprado por tres ciudadanos bolivianos para encarar un proyecto privado, por lo que fue necesario demoler las paredes para proyectar un nuevo local. La intención es hacer un comercio más grande.

Más allá de los planes, la nostalgia se apoderó de los vecinos cuando observaron que la casa con más de 90 años de historia fue tirada abajo.

El almacén y bar “La Paloma” era el lugar de encuentro de quienes residían en los barrios Las Flores, Jorge Newbery, Ceferino Namuncurá y 9 de Julio. En esa esquina tenía una parada la vieja línea 3 de colectivos, la de color verde.

“Fue el almacén de toda la vida. Ahí funcionaba la carnicería y la verdulería del barrio. Era como un supermercado para los vecinos”, destacó Silvia Huineo, vecinalista de Las Flores.

En diálogo con este diario, la referente barrial recordó lo que significaba el bar para los habitantes del sector. “Era un lugar donde se pasaba a tomar o a comer algo a la noche. Era uno de los tantos bares clásicos de Comodoro. Los vecinos salían de trabajar y antes de volver a casa, se tomaban una copita de vino para relajarse. Era algo muy sano”, subrayó.

El bar, que estaba al frente de lo que supo ser ABC Maderas, cerró hace más de 15 años, pero el almacén permaneció abierto durante un par de años más. “Recuerdo que mi hijo era chico y todavía podíamos ir a comprar, pero cerró hace un poco más de diez años. Es una esquina exclusiva donde todos pasábamos por ahí”, afirmó.

Los recuerdos de “La Paloma” también se fueron con las escaleras que funcionaban como asientos para descansar. “Uno usaba esas escaleras para descansar mientras esperaba el colectivo, tener una charla mientras tomabas mate o cuando salías del almacén y te comprabas un helado. Hoy todo eso ya no existe más porque tiraron todo abajo”, lamentó Huineo.

“Era un punto de encuentro para todos nosotros porque ahí se juntaban los chicos que salían de la Escuela 26 o el Colegio Ceferino. Era imposible no pasar por ahí porque podías tomar el colectivo o un taxi. También podías comprar algo”, aseguró.

De “La Paloma” solo quedaron escombros y la tradicional esquina de Malvinas Norte y Rivadavia se prepara para ser un nuevo emprendimiento privado.

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