Espacio Hudson, la editorial patagónica más internacional, está en la Feria

Espacio Hudson nació en 2007 en Comodoro Rivadavia, y luego fue ampliando su radio de acción en el país y el exterior con fuerte presencia en Buenos Aires y sedes en Lago Puelo y Puerto Madryn. En estos días despliega su amplio catálogo en su stand de la Feria del Libro de Comodoro Rivadavia, en un regreso al origen. Sus libros pueden consultarse en espaciohudson.com

El catálogo de la editorial Espacio Hudson, poblado de libros de narrativa, ensayo, poesía y crónica, pone su eje en temas y autores patagónicos -cuentos de Juan Carlos Moisés, poesía de Liliana Ancalao y Jorge Spíndola, ensayos de Raúl Artola y relatos de Asencio Abeijón y David Aracena-, pero también en letras de Titín Naves, un referente del rock del sur. Su vocación, afirma su director Cristian Aliaga, es constituir una mirada desde el sur sobre lo que se escribe en el mundo, por lo que se abre a expresiones diversas, como antologías de poesía saharaui y catalana y una colección dedicada exclusivamente al arte de los pueblos originarios.

“Espacio Hudson” muestra la voluntad de rescate de su director, el escritor y periodista Cristian Aliaga, autor de una profusa obra poética y con un trabajo arduo sobre aspectos diversos de la literatura patagónica, la poesía escrita en lengua mapuche y, en general, la cultura sureña, como la valoración de la obra de un poeta olvidado: Bustriazo Ortiz.

En ese registro se mueven títulos como De hogueras y prohibiciones, en el que Osvaldo Bayer rememora su trabajo periodístico en Esquel y las investigaciones que lo llevaron a La Patagonia rebelde, y Así empezó mi vida libre testimonio autobiográfico de Asencio Abeijón, uno de los principales cronistas de la Patagonia.

Sostiene Aliaga que el proyecto “Espacio Hudson” se inició en 2007 en Comodoro Rivadavia con una distribución en librerías, para luego perfilar una colección que tuviera salida en los quioscos junto al diario El Extremo Sur: “Comprobamos que gente de Chubut y Santa Cruz que no tienen librería alguna, veían a nuestros libros en el quiosco y los compraban”.

“Con una editorial pequeña uno piensa qué contenidos aportar y cómo encontrar lectores dentro de un mercado saturado de ‘novedades viejas’ y dominado por los tanques del sector, que dominan la visibilidad de las librerías. Esta opción terminó dando un sentido inicial a la editorial, que luego se centró en un circuito de distribución en librerías de la Patagonia pero también en todo el país a través de La Coop, un extraordinario emprendimiento dirigido por Marcos Almada y del que formamos parte".

"La pandemia fortaleció la venta online a través de espaciohudson.com y luego comenzamos con la edición de nuestro catálogo en eBook", agrega Aliaga.

El proyecto, expresa, propone una apertura en los contenidos con el objetivo de difundir lo mejor que se escribió y se escribe en la Patagonia, pero con un catálogo abierto a escritores de otras regiones, como las antologías citadas, ensayos del poeta uruguayo Eduardo Milán, entrevistas del escritor Osvaldo Aguirre y la colección de traducciones que incluye a Emily Dickinson y está en crecimiento.

“Tuvimos buena recepción desde el comienzo -señala-; fueron muy pedidos los libros de Abeijón, Gelman, Bellessi, Carrera, Bayer y Moisés; también generaron mucho interés los de Diego Angelino y Raúl Artola; ahora ampliamos la edición de autoras y autores jóvenes”.

En referencia a qué tipo de lector se dirige “Espacio Hudson”, Aliaga se pronuncia por aquellos: “Atentos, abiertos, interesados en distintas estéticas y que valoren un catálogo diverso. A muchos les interesa la temática patagónica, pero la mayoría se acerca con gusto a la narrativa, la poesía y el ensayo”.

Y vuelve al tema de la diversidad: “Dentro del cambio de tecnologías y paradigmas ideológicos, creemos que es posible recuperar afinidades entre autores de distintos lugares del mundo pero con miradas ideológicas y estéticas que confluyen, y hacer conocer sus obras ante otros públicos. Nos gustan las mixturas y los cruces, nos interesa el debate político y la relación entre literatura y política”.

Respecto a los cambios experimentados señala que, si bien se mantiene las líneas iniciales: “Reafirmamos la concepción de un catálogo que por definición no es `provinciano`, aunque trata de poner en circulación lo que se produce en el sur, al tiempo que reivindicamos que desde esta supuesta periferia podemos instalar cosas que tienen relevancia internacional y que a veces no la han tenido a nivel editorial en la Argentina”.

Sobre el concepto de “centro” y “periferia”, amplía: “Reivindicamos la producción artística, simbólica y material desde estos lugares que habitualmente son considerados periféricos, en aquella vieja lógica de centro/periferia, caracterizada por la mirada colonial. Cuestionamos la idea de centro como lugar de producción hegemónica; no por estar geográficamente alejados estamos en inferioridad cultural”.

Se impone el ámbito patagónico como usina de temas históricos, literarios y sociales, y Aliaga sintetiza aquellos títulos que le gustaría que integren “Espacio Hudson” en el futuro: “La revisión de la historia de los territorios del Sur -desde los fusilamientos de Santa Cruz que investigó Bayer hasta la masacre de Trelew en 1972 o la persecución persistente a descendientes de mapuches y tehuelches- incluye muchos capítulos pendientes”.

“Hay debates intensos y vigentes que cruzan elementos históricos con hechos de actualidad rabiosa, como el que se da por los recursos naturales en relación con las explotaciones mineras, las tierras en manos extranjeras, la lucha de los pueblos originarios y la discrecionalidad de la Justicia”.

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