Falencias en la prevención del COVID 19 y emergencia hídrica en Caleta

El gobierno santacruceño se jacta en informar que hasta el momento no hay en esta provincia casos positivos de Coronavirus tipo COVID 19 y que sigue adoptando medidas para minimizar el impacto que pudiera causar si llega a detectarse en alguna localidad, reiterando que por ahora solo se registraron sospechas del síntoma. Sin embargo, al menos en Caleta Olivia y en el límite interprovincial, este medio pudo observar preocupantes situaciones que denotan falencias de orden preventivo.

Caleta Olivia (agencia)

En principio vale señalar que -por lo menos hasta las primeras horas de la tarde de ayer-, ningún equipo sanitario del Hospital Zonal se había hecho presente en el Hotel Granada ubicado en el microcentro, desde donde se había llamado al teléfono de emergencias 107 para dar cuenta de que una mujer de nacionalidad china estaba alojada desde el sábado y se pedía que profesionales de la salud fueran a verificar si no era portadora del virus.

En principio solo acudieron policías del Comando Radioeléctrico para confirmar esa novedad y luego lo hizo una comisión de la Comisaría Seccional Primera, pero los tres uniformados de esa dependencia esperaron directivas en el acceso al hotel y luego se retiraron ya que no poseían ni barbijos ni guantes de latex como medida preventiva.

La mujer, de unos 30 años, es una mochilera que venía viajando por sitios turísticos de la Argentina desde el mes de febrero y ante la presencia cercana de este medio repetía constantemente: “virus no, virus no”, a modo de justificar que no lo padecía.

Luego, cuando El Patagónico se comunicó con el nuevo teléfono de emergencia habilitado para alertar sobre algún caso sospechoso (el 190), el operador de turno dijo que se desconocía totalmente esa situación y que la misma sería evaluada, no sin antes preocuparse más por los datos personales de quien hacía la llamada.

SIN PROTECCION

Tampoco poseen barbijos y guantes de latex los policías de la comisaría Ramón Santos que manipulan constantemente documentación personal y vehicular de centenares de automovilistas, motociclistas, camioneros y colectiveros que pasan por el límite interprovincial y suelen tener contacto cercano con turistas extranjeros que pudieron haber estado recientemente en países donde se registraron miles de personas infectadas y alarmantes casos de mortandad.

Por si esto fuera poco, el personal de esa dependencia no tenía directivas compatibles con los estrictos controles que se estaban realizando en el acceso sur de Comodoro Rivadavia.

La confusión se incrementaba porque en el límite interprovincial se hizo presente personal de Protección Civil para comunicar a conductores de todo tipo de vehículos que en la ciudad chubutense no los iban a dejar pasar a menos que dieran sólidos argumentos por razones laborales, de salud o bien de viaje hacia otras localidades del norte de país, por lo cual muchos interpretaban que se estaban imponiendo medidas demasiado restrictivas y hasta de marginación.

POR SI FALTABA ALGO, NO HAY AGUA

En medio del pico alto de la preocupación sanitaria, Caleta Olivia también afronta desde el fin de semana una nueva emergencia hídrica porque desde de viernes no recibe agua por el acueducto del Lago Musters.

La ciudad apenas dispone del insuficiente volumen que proviene de los pozos acuíferos de zona de meseta, el que no puede cubrir por red todas las necesidades de una población que ya supera holgadamente los 70 mil habitantes.

De parte de ese volumen se abastecen los camiones cisterna particulares que venden el agua a los vecinos y también los contratados por la empresa provincial Servicios Públicos y el municipio.

Por ello ayer, en el cargadero habilitado en el barrio Bicentenario hubo una gran congestión y hasta las primeras horas de la tarde se habían abastecido cerca de 60 unidades.

Al respecto, una referente de la gerencia distrital de Servicios Públicos, Paula González, comentó a través de un programa informativo de la FM Frecuencia Patagonia que “hay una merma del ingreso de Comodoro Rivadavia que nos viene afectando todas las semanas y que se agravó el viernes con un corte total” por un problema que hubo con la línea eléctrica que permite la operación de bombeo del acueducto.

SIN CLASES, RESTRICCION EN BANCOS Y FALTA ALCOHOL

Otro efecto del impacto social causado por el alerta del Coronavirus se evidencia en la educación pública ya que el Consejo Provincial de Educación, en consonancia con lo dispuesto por Nación, suspendió las clases en todos los establecimientos públicos hasta fines de ese mes y solo acuden directivos, en tanto que con anterioridad ya había resuelto esa medida la Universidad Nacional de la Patagonia Austral.

Por otra parte, las entidades bancarias permanecieron abiertas pero en la mayoría de ellas se notó una reducción de la cantidad habitual de público, salvo en la sucursal del Banco Nación donde no se permitía el ingreso de más de 20 personas, por lo cual otras debían aguardar en el acceso.

En tanto, hasta ayer persistía la inexistencia de alcohol en gel en supermercados, farmacias y otros comercios, pero además comenzaba a agotarse el stock de alcohol etílico e incluso este se vendía a razón de no más de dos envases por clientes.

Finalmente, vale señalar que hasta avanzada la tarde no se tenía conocimiento de nuevas disposiciones municipales, por lo cual aún no había prohibiciones para el funcionamiento del cine, locales nocturnos e incluso la sala del Casino Club, mientras que en otras ciudades, como Río Gallegos, las medidas preventivas son más estrictas.

Fuente:

Notas Relacionadas

Las Más Leídas del Patagónico