Femicidio de Agustina Fernández: dictaron prisión perpetua para Pablo Parra

El acusado había sido encontrado culpable por un jurado popular y en el juicio por censura fue condenado a la pena máxima de cárcel.

El femicida Pablo Parra, acusado de asesinar a Agustina Fernández en Cipoletti, fue condenado a prisión perpetua por el juez Guillermo Baquero Lazcano durante el juicio de censura, una audiencia posterior que se realizó luego de que un jurado popular lo haya encontrado culpable por unanimidad.

Pese a que la única pena que Parra recibiría era la de prisión perpetua, este jueves por la mañana se llevó a cabo la última audiencia para dar a conocer la condena contra el femicida.

Según describieron medios dentro de la sala, el acusado tuvo la oportunidad de dar sus últimas palabras, pero prefirió mantenerse en silencio y solo escuchar al juez.

Luego de que Lazcano le haya informado a Parra que “la condena no puede ser otra que la prisión perpetua ya que el jurado popular lo declaró culpable de femicidio y la única pena es la perpetua”.

Después del veredicto, el fiscal, Santiago Márquez Gauna, y la querella, Silvana Capello y Mariano Fernández Barreiro, Emanuel Roa Moreno y Damián Moreyra solicitaron que el condenado continúa bajo prisión preventiva hasta que el caso quede firme por “riesgo de fuga”.

Con respecto a la defensa de Parra, el abogado Juan Manuel Coto remarcó que no se opuso al dictamen ya que ante la decisión del jurado popular sabían que iba a ser condenado a prisión perpetua.

EL FEMICIDIO Y UN GIRO EN LA CAUSA

El asesinato ocurrió en la tarde del 2 de julio del 2022, día en que la víctima se había encontrado con un muchacho en el departamento que ella alquilaba.

Parra, que vivía en el mismo complejo de viviendas, invitó a la joven a cenar esa noche y ella fue.

Según la versión del ahora condenado, él salió a hacer unas compras y ella se quedó sola, momento en el que alguien ingresó alguien a su hogar presuntamente para robar, le dio una salvaje golpiza y la dejó inconsciente y ensangrentada. Y así la encontró el muchacho al volver.

De acuerdo con su relato, inmediatamente pidió ayuda a sus vecinos, llamaron a una ambulancia y Agustina fue llevada hasta el hospital Pedro Moguillansky, donde falleció días después.

Sin embargo, el vecino nunca dejó de estar en la mira de la Justicia y seis meses más tarde la investigación dio un giro con su arresto.

La hipótesis de la fiscalía se centró en que Parra estaba obsesionado con la joven y creía tener una relación con ella, y que al enterarse de su encuentro con otro hombre en su casa, planeó el crimen.

En su reconstrucción de los hechos durante el juicio, apuntaron que el entonces acusado dejó a Agustina sola en el departamento y minutos después regresó ingresando por la puerta trasera y la atacó a golpes. Luego, desordenó la habitación para simular un robo, y se llevó su celular y el de la joven. Además, para sostener su coartada, se dirigió a comprar a una heladería y una despensa y realizó los pagos con su tarjeta, antes de volver a su vivienda.

Una de las prubas claves fue un retazo de una prenda de vestir que estaba en el alambrado del patio de su departamento que, se comprobó luego, había sido derribado por el femicida para ingresar antes de atacar a Agustina. Ese trozo de tela tenía restos biológicos con ADN de Parra.

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