Fue secuestrada hace 24 años y se reencontró con su mamá tras una publicación en Facebook

Marina Fernanda Aragunde tenía cuatro años cuando se la llevaron del jardín de infantes en 1995 en venganza a su abuelo paterno.

Marina Fernanda Aragunde (28) fue secuestrada de su casa a los cuatro años, como parte de una venganza narco.

"¡Valeria, vos no existís! Tenés 80 años y no podés votar. A vos te robaron. Vos sos hija de Fernando Esquivel", le advirtió el oficial, compañero de trabajo de su esposo. "Dejá de ponerte en esa postura caprichosa. Aceptá que te robaron y buscá a tu familia", insistió su pareja.

Según publica Clarín, hasta ese momento ella desconocía que la habían secuestrado de su casa, en Marcos Paz, el 1° de febrero de 1995. El caso, que conmocionó al país, tenía un trasfondo delictivo: una venganza contra su abuelo paterno, involucrado con el comercio de drogas.

"Yo en un primer momento estaba en la postura de que me querían separar de mi familia. Pasó el tiempo y me quedó la duda. Voy a (la oficina de) Migraciones, porque tengo una numeración extranjera, y me dicen que la persona con mi identidad falleció en el 95. Me habían dado, después de comprarla, la identidad de una persona muerta", detalló.

"Desde el momento que me compraron, cada dos años, cambiaban de casa. Yo tenía el pelo rubio y me cortaron los rulos. Me vestían como un varón para que no fuera reconocida. Vivíamos en la ciudad de Buenos Aires, pero cada dos años automáticamente cambiábamos de casa. O al año me mudaba", recordó. Era parte de una maniobra que buscaba ocultarla, pero que ella, aún pequeña, no terminaba de comprender.

Al advertir lo que había sucedido cortó el diálogo con sus apropiadores. "Hace cuatro años que no hablo con ellos", precisó. Dejó Buenos Aires, se instaló en Rosario y, aturdida por la nueva realidad, inició una búsqueda imprecisa que le permitiera conocer su pasado, su historia, sus raíces.

Comenzó a investigar, a buscar en redes sociales algún indicio. Un día tropezó en algo: se reconoció en una foto de Facebook, que la retrataba siendo pequeña, y a partir de allí todo se convirtió en un vértigo del que todavía no logra reponerse.

"Veo la foto, me impacta y quedé una semana traumada. Una madrugada busqué hablar con ella --su madre biológica-- porque ya no aguantaba más. Le cuento los recuerdos que tengo y me dijo: 'Sos Marina'. Fueron días de hablar, de hablar, de hablar".

No recuerda el día exacto del encuentro, en un banco del bulevar Oroño de Rosario. Sí tiene claro lo que le dijo su madre, algunas de sus primeras palabras: "Mi mamá me miró a los ojos y me dijo 'sos Marina'".

En esa charla confirmó sospechas. Algunas dolorosas. Por ejemplo, que narcotraficantes le pagaron a la ex mujer de su abuelo paterno para que la secuestre del jardín de la casa familiar, en Marcos Paz. Ella jugaba. No entendió qué sucedía. Recién ahora lo sabe.

En los últimos meses vio a otros integrantes de su familia biológica y dialogó telefónicamente con su padre. Necesitaba que él le entregara respuestas. Marina tenía el dato de que había sido detenido junto a su abuelo paterno, meses después del secuestro. Los dos estaban involucrados con una banda de asaltantes que se dedicaba además a traficar drogas.

Sus padres se separaron porque él ejercía violencia de género. "Cuando me roban él no hizo nada para buscarme. El mismo me lo dijo", lamentó. Su abuelo murió dos años después de que robaran a su nieta. A su padre no quiere verlo.

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