Hoy comienza la disposición de "iglúes" en diversos puntos de la vía pública. Se trata de 82 contenedores de una primera etapa, dispuestos para depositar residuos "secos" (papel, cartón, etc), que constituyen uno de los eslabones en la educación ambiental de los comodorenses que tiene por objetivo básico llegar a la separación de residuos en origen.
Sobre este punto, Levan Macharashvili consideró que "no hay que atosigar a la gente con los cambios" dado que la ciudad recién comienza el camino. Señaló no obstante que el primer paso será la separación entre secos y húmedos -para ellos se disponen los iglúes-, mientras que los residuos húmedos (yerba, restos de alimentos, etc) se descartarán en los hogares.
"Originalmente en las casas va a ser la separación primaria, después una vez que ya estemos en marcha y la gente se acostumbre, podemos pensar en hacer una subseparación como, por ejemplo, sacar también el plástico del universo de los secos, pero primero les tenemos que dar las posibilidades de que hagan esa separación mínima que no es poco".
Según explicó, todo lo seco puede ser comercializado y en la ciudad se genera mucho y cuanto menos separación, mucho más deshecho y cuanto más separación, la planta estará más "tranquila" con menos impacto ambiental y mayor recupero de materiales.