Inminente cierre del refugio para las personas en situación de calle

Alrededor de una docena de indigentes que desde hace poco menos de tres meses tenían la posibilidad de pasar las noches en una casa-refugio donde también se les proveía comida, podrían quedar nuevamente desamparados por su inminente cierre.

Caleta Olivia (agencia)

El predio donde funciona la casa refugio había sido alquilado por la agrupación comunitaria Voluntarios Solidarios de Caleta Olivia (VUSCO). Está ubicado en la calle José Hernández 1.641 y los carenciados incluso podían bañarse allí y recibir ropa que donaban los vecinos.

“Hoy es último día que pueden quedarse porque tenemos que entregar la casa, así que si quieren pueden llevarse los colchones”, les habría dicho Alfredo Risoli, uno los principales referentes de esa ONG que impulsó el proyecto comunitario puesto en marcha en la primera semana de agosto.

Si bien inicialmente Risoli dijo a los medios periodísticos que esta era una prueba piloto de tres meses, también se mostraba confiado en que se le iba a dar continuidad, pero aclaró que ello dependía de poder seguir contando con los fondos suficientes para el pago de alquiler y de las donaciones de alimentos.

Risoli no estaba ayer en esa casa, pero sí varios de los hombres cuyas edades oscilan entre los 25 y los 45 años, quienes se resignaban a dejar ese espacio, entre ellos Jorge Vázquez, quien ofició de vocero del grupo ante El Patagónico.

Relató que la principal razón por la que se cerraría el refugio es porque el municipio dejará de solventar la mitad del costo del alquiler ya que su compromiso era colaborar con VUSCO hasta fines de octubre. Es por ello que Vázquez atribuyó el corte de esa ayuda económica a cuestiones políticas.

NO SE RESIGNAN A IRSE

“De todos modos –advirtió Vázquez- vamos a quedarnos en este lugar pidiendo a la gente que nos dé una mano hasta tanto consigamos un trabajo que es lo más importante para todos porque esa también es una promesa que nos había hecho Alfredo (Risoli) de quien yo no tengo nada malo que decir porque se ocupó de nosotros e incluso cuando alguno de nosotros tenía un problema de salud llamaba al hospital para que enviaran un médico, pero ahora lo dejaron solo”.

La agrupación VUSCO había recibido múltiples felicitaciones de la comunidad por ocuparse de las personas que por diferentes razones de la vida -ya sea por alcoholismo, drogadicción, enfermedades y problemas familiares-, fueron quedando marginados socialmente y durmiendo en obras en construcción abandonadas de la zona céntrica o galpones de la periferia.

En un principio, la asistencia era durante todos los días de la semana, entre las 20 y las 8 de las jornada siguiente, pero últimamente el refugio venía funcionando solamente de lunes a viernes.

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