Investigan un presunto aborto inducido ocurrido en un comercio de la Rivadavia

El Ministerio Público Fiscal trata de establecer las circunstancias en que una mujer sufrió un aborto presuntamente inducido en un local que atiende en la Feria Persa. Expulsó un feto que colocó en una bolsa y lo guardó debajo del mostrador. La policía de la Seccional Segunda efectuó las actuaciones de rigor y allanó su casa en busca de elementos para la causa.
A raíz de un llamado que alertó el aborto ocurrido el viernes a las 14:20 efectivos de la Seccional Segunda tomaron intervención y dieron inmediato aviso al fiscal de turno para que tomara los recaudos del caso. Hay que recordar que el aborto inducido está penado por la ley.
De acuerdo a los datos recabados por El Patagónico, el aborto se registró en el interior de uno de los locales de la Feria Persa, ubicada sobre Rivadavia 2120 del barrio Jorge Newbery. Allí, la encargada de una tienda, de 32 años, rompió bolsa y expulsó el feto de unos 10 centímetros.
Al presentarse los efectivos confirmó lo sucedido e indicó que el feto estaba dentro de una bolsa ubicada debajo del mostrador de atención. La mujer afirmó que no requería asistencia médica, pero el oficial de la Seccional Segunda le explicó que debía dar intervención a la Justicia para conocer las circunstancias del aborto.
Como primera medida de la Fiscalía, la policía secuestró el feto de entre cinco y seis meses de gestación, una toalla y las prendas de vestir de la mujer que ya se las había cambiado. Luego, la encargada del comercio fue trasladada al Hospital Regional donde fue sometida a un raspaje para extraer la placenta y fue examinada por un ginecólogo, precisaron fuentes oficiales. También se dispuso la respectiva autopsia del feto y una enfermera policial se encargó de la extracción sanguínea a la mujer.
En horas de la noche del mismo viernes los policías cumplieron con dos órdenes de allanamiento, uno en el local y otro en el domicilio de la mujer, en procura de hallar elementos de importancia para la causa, como medicación.
Toda la información quedó en manos de la justicia para analizar las causas del presunto aborto inducido.
Esa misma jornada una pareja que caminaba por la playa del Stella Maris encontró que unos perros jugaban con un feto y dieron intervención a la policía de la Seccional Tercera. El feto fue secuestrado para iniciarse la debida investigación y tratar de establecer la identificación de la madre y las circunstancias en que fue abandonado en ese lugar.

Fuente:

Notas Relacionadas

Las Más Leídas del Patagónico