Jorge Newbery, el equipo que sacó "sobresaliente" en el primer semestre

Ganó los dos clásicos, que de por sí son partidos aparte. Fue adaptando su juego de acuerdo a su rival y nunca dejó de luchar por ser ofensivo. Y si bien no tuvo un buen comienzo, sus jugadores supieron adaptarse al trabajo de su DT para poder festejar en el estadio municipal de Kilómetro 3. Eduardo "Pepe" Castro, luego del partido del domingo contó a El Patagónico las razones que llevaron a Newbery a ser el campeón del Torneo Inicial A.

¿No está contento? Le preguntó un periodista a Eduardo “Pepe” Castro, tras el pitazo final que el domingo marcó la goleada de Jorge Newbery por 4 a 0 ante Florentino Ameghino, que le permitió al “Lobo” consagrarse campeón del Torneo Inicial A a dos fechas del final, ante la derrota de USMA a manos de la CAI.

Alrededor de Castro, en el campo de juego del Estadio Municipal de Kilómetro 3 es todo algarabía; los hinchas del “aeronauta” ya invadieron la cancha y los jugadores con suerte pudieron quedarse en ropa anterior.

La pregunta del periodista al DT, que se inició como jugador en Deportivo Portugués para luego continuar en Newbery y posteriormente fuera de la capital petrolera, no lo inmuta, porque él festeja a su manera y en forma medida, porque entiende que el éxito es pasajero, por ello basa su esencia en el trabajo diario.

“Newbery salió campeón porque estuvimos ordenados en el campo de juego, por sacrificio, por trabajo y por jerarquía. Porque si bien perdimos con USMA y con Ameghino, con un gol en contra donde no merecimos perder, las derrotas nos ayudaron a crecer. Más teniendo en cuenta que no habíamos tenido amistosos antes del arranque del torneo. Pero los chicos se convencieron rápido del proceso que estábamos haciendo y crecimos sobre las pérdidas”, relató Eduardo Castro a El Patagónico.

Tal como explicó el DT el cambio fue notorio e inmediato, y quedó expresado en la goleada que el “Lobo” consiguió en el “César Muñoz” ante su clásico rival por 3 a 1. Luego repitió la historia en condición de local por 2 a 1.

“Obviamente cada uno explica y dice como siente. La dirigencia misma te exige ganar, no importa si lo haces jugando bien o no. Pero si ganas de visitante jugando bien y en forma clara, eso te da mayores gratificaciones, porque no quedaron dudas en el equipo”, resaltó el entrenador.

Esa motivación hubo que mantenerla vigente, porque en un año sin competencia Federal, al “Chueco” se le hizo difícil mantener el espíritu del “Lobo” en alza.

“Fue lo más difícil, porque de pasar de cobrar dinero por un torneo Federal a un torneo local sin plata o con mucha menos plata es difícil. Pero también está en el ADN del jugador el competir. Y cuando tomás el desafío como propio, entrás a la cancha y no querés perder en nada. Por eso todo esto tiene que ver mucho con el mérito de los jugadores, porque entrenaron y respondieron de una forma que esperaba el cuerpo técnico”, expresó.

A su manera el “Chueco” ya se alegró y festejó. Pero ahora entiende que es tiempo de dar vuelta la página y en pocos días ponerse a trabajar porque hay que revalidar lo conseguido en el primer semestre.

“En el final ni siquiera me sumé a los festejos en los vestuarios. Ese es un espacio de los jugadores porque el esfuerzo es de ellos. Sí estaba feliz aunque no se me notara en el rostro; feliz por lo conseguido y en especial por las historias particulares de un par de chicos que no la están pasando bien por cuestiones extrafutbolísticas. Por ellos la emoción me invadió y lloré como un ‘marrano’, porque en definitiva en estos procesos y desde este lugar sabés lo que sufrieron los chicos para estar donde están”, concluyó.

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