Juzgan a un policía por amenazar y abusar de su ex pareja

El fiscal lo acusa por varios hechos: la obligó a salir del trabajo y la llevó a su casa para abusar de ella; luego le pidió plata para no molestarla y finalmente la siguió acosando, pese a que existía orden judicial de restricción.

El Ministerio Público Fiscal de Trelew, a través del fiscal general Marcos Nápoli, quien es acompañado por la funcionaria de fiscalía Florencia Palucchini, acusa a una persona que ejercía como empleado policial por graves hechos cometidos en el marco de violencia familiar y de género.

Se le endilgan al acusado dos hechos. El 8 de marzo de 2020, alrededor de las 00.30, se presentó en el comercio donde estaba trabajando su ex pareja y madre de su hijo. Ella, por temor, ingresó a la cocina pero él la siguió, la levantó del cuello y golpeó su cabeza contra los azulejos mientras la celaba con un compañero, también empleado policial, que lo había acompañado hasta allí.

Luego la llevó hasta una camioneta, donde la fue insultando y amenazando todo el camino, exigiéndole que hiciera lo que le pedía sino “le hacía algo al nene”, en referencia al hijo en común de 3 años en aquel momento.

Extrajo una pistola de entre sus ropas para intimidarla, le quitó el cargador y lo volvió a colocar, y así fue que la obligó a ir hasta su domicilio donde la sometió sexualmente en forma violenta, siempre bajo amenazas, ante la resistencia de la víctima. Después, la llevó de regreso al comercio. En ese trayecto siguió insultándola y al llegar al local la amenazó de muerte advirtiéndole que si llegaba a decir algo mataba a su familia y al nene, hasta que finalmente permitió que descendiera del vehículo y regresara al negocio.

TAMBIEN CHANTAJISTA

Posteriormente continuó hostigándola, llamándola por teléfono. Ella le mandaba la ubicación y él siguió con video llamadas y mensajes con insultos, donde le decía que iba para su casa a hacerle algo a ella, al niño, a su familia, preguntándole si tenía alguna relación con otro hombre y exigiéndole la entrega de 30 mil pesos a cambio de dejarla tranquila.

El segundo hecho presentado sucedió entre los días 12 y 14 de junio de 2020, cuando el imputado sabiendo lo que hacía, quebrantó la prohibición de acercamiento dispuesta por la jueza de familia, doctora Apaza, en fecha 8 de marzo del mismo año por el plazo legal de 180 días.

Bajo esa circunstancia, intentó en 28 oportunidades comunicarse telefónicamente desde su teléfono celular al de la mujer, aun sabiendo que debía abstenerse de realizar cualquier acto que implicara por cualquier medio hostigar, intimidar, amenazar, dañar o poner en peligro la vida de la mujer y su hijo.

La víctima denunció este hecho en la Comisaría de la Mujer, donde manifestó que a pesar de la medida dispuesta por la jueza el hombre continuaba molestándola.

Detalló el fiscal que la calificación por la que se juzga al empleado policial es debido a que los hechos relatados reúnen los elementos típicos exigidos en las figuras de lesiones leves agravadas por el vínculo, en concurso real con abuso sexual con acceso carnal por vía oral, amenazas agravadas por el uso de arma de fuego, coacción y desobediencia reiterada, en calidad de autor, artículos 92 en función del 89, 119 3er. Párrafo, 149 bis, 239, 55 y 45 del código penal, en el marco de violencia familiar y de género, leyes XV Nro. 12 de Chubut, ley nacional 24685 de protección integral a las mujeres y convención sobre todas las formas de discriminación contra la mujer.

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