El peligroso juego online "La ballena azul", en el que niños y adolescentes son retados a una serie de pruebas que pueden terminar en suicidio, llegó también a la Argentina: un niño de la provincia de San Juan pelea por su vida, internado en Terapia Intensiva tras haber ingerido unas pastillas de su madre.
El fenómeno rápidamente ha trascendido las fronteras a través de Twitter, Facebook, YouTube y otras plataformas, con casos reportados por todo el mundo.
VULNERABLES
La web es el ámbito natural de la juventud, la generación digital o "nativos digitales", una herramienta que les amplía la independencia y les abre un mundo infinito para satisfacer su insaciable curiosidad.
Varios estudios han resaltado las características personales que pueden ser factores para que menores o adolescentes se conviertan en víctimas. Entre estas están los niños y niñas con poca supervisión parental, los que tienen problemas de depresión, los jóvenes solitarios y tímidos con dificultades para establecer relaciones de amistad fuera de las redes sociales, y los que han sufrido abuso sexual.
Son fácil presa de intimidación, manipulación, ciberacoso, exposición a contenido altamente sexual, intercambio de pornografía o "sexting", la llamada depresión en Facebook y la "preparación" de parte del abusador para desarrollar una conexión emocional y ganarse la confianza del menor o adolescente.
LAS SEÑALES
Estas son algunas de las señales más comunes que se pueden detectar en los jóvenes:
Se vuelven muy reservados, particularmente en torno a lo que hacen online.
Pasan mucho tiempo navegando internet o compartiendo en redes sociales.
Cambian rápidamente la pantalla de sus dispositivos cuando alguien se les acerca.
Se retraen o manifiestan ira después de usar internet o enviar mensajes de texto.
Tienen muchos números telefónicos o correos electrónicos en sus dispositivos.