La Cámara Penal le redujo en un año la pena al condenado por el asesinato de su primo

La Cámara en lo Penal de Comodoro Rivadavia hizo lugar en forma parcial a la impugnación presentada por los defensores de Joaquín Suárez, condenado por el homicidio de su primo Matías Suárez. De esa manera confirmó parcialmente la sentencia del 8 de agosto último. Readecuó la pena impuesta y lo condenó a 13 años de prisión por "homicidio simple agravado por utilización de un arma de fuego".

La Cámara en lo Penal de Comodoro Rivadavia, integrada por los jueces Daniel Pintos, Martín Montenovo y Guillermo Müller, hizo lugar en forma parcial el 21 de noviembre último, a la impugnación presentada por Mauro Fonteñez y Patricio Ferrazano, abogados defensores de Joaquín Suárez, para modificar la pena.

En primera instancia, Joaquín Suárez había recibido una condena de 14 años de prisión por el homicidio de su primero Matías Suárez, ocurrido el 3 de agosto de 2016 frente a las viviendas de la víctima y victimario en el barrio Quirno Costa. La Cámara revisó el fallo y le redujo la pena a 13 años, como autor penalmente responsable del delito de homicidio simple agravado por utilización de un arma de fuego.

La sentencia original había sido dictada el 8 de agosto último por el tribunal que presidió la jueza Gladys Olavarría y que completaron sus pares Alejandro Soñis y Miguel Caviglia.

En el debate había participado la fiscal Camila Banfi Saavedra, y se había constituido como querellante la madre de la víctima, María Alejandra Araya, con Sergio Romero como abogado patrocinante.

La defensa de Joaquín Suárez centró su crítica a la sentencia en la aplicación del agravante del artículo 41 bis del Código Penal -con respecto al uso de arma y la doble valoración de la misma circunstancia- y la valoración de las pautas mensurativas para determinar la pena.

Los defensores particulares señalaron que la jueza Olavarría consideró la circunstancia de que víctima y victimario eran primos hermanos, y destacaron que de ningún modo el parentesco en cuarto grado de colateralidad puede ser valorado ya que el plexo normativo únicamente avala la valoración del parentesco hacia aquellas personas que merecen mayor protección, cerrando la posibilidad de expandirla.

Se quejaron de la apreciación referida a la magnitud del daño causado, indicando que debería también considerarse el daño y la repercusión que sufre quien detenta la posibilidad de una condena, detallando los efectos que acarrea la pena de prisión tanto para el imputado como para su círculo familiar.

Agregaron que no fueron considerados aquellos daños y violencias producidos por la víctima a su defendido con anterioridad al crimen y que eran producto de la existencia de conflictos entre las familias.

Con relación a los atenuantes expresaron que la edad de su asistido debía ser valorada desde el punto de vista de los efectos que ocasiona la pena de prisión y que también debía reconocerse la expresión de voluntad de Suárez reconociendo la autoría del hecho y su pedido de disculpas.

Pidieron que se revoque el decisorio y se le aplique el mínimo de la pena por matar a otro, contemplado en el artículo 79 del Código Penal.

Mientras que la fiscal Camila Banfi sostuvo que los magistrados en el debate fundaron debidamente la aplicación del agravante del arma descartando la posibilidad del homicidio simple, como así también valoraron las pautas mensurativas de los artículos 40 y 41 del Código Penal por las que arribaron a la condena.

JUSTICIA POR SUS NIETOS

Incluso la madre de la víctima, María Alejandra Araya fue invitada a expresarse sobre lo que considerara relevante, oportunidad en la cual señaló que tiene dos nietos -un niño de cinco años y una beba de cuatro meses a la cual su hijo no conoció- y que por ellos pide justicia. Agregó que su deseo es que su nieto el día de mañana no se convierta en un Joaquín Suarez queriendo venganza y que sobre ello está trabajando para que así no suceda.

Tras el proceso deliberativo la Cámara en lo Penal, por mayoría con la disidencia parcial del juez Martín Montenovo –en orden a la aplicación del arto 41 bis del Código Penal- y no habiéndose logrado mayoría en cuanto al monto de la pena por aplicación analógica del artículo 329, último párrafo del Código Procesal Penal, hizo lugar parcialmente a la impugnación y confirmó –también de manera parcial- la sentencia y readecuó la pena en 13 años de prisión para Joaquín Suárez.

“He de considerar la magnitud del daño ocasionado, en virtud de que el núcleo familiar de la víctima estaba compuesto por un hijo de corta edad y otro por nacer, al momento de acaecido el hecho luctuoso”, sostuvo en uno de los pasajes del fallo el juez Guillermo Müller.

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