La Comisión Bicameral comenzó a recibir críticas de familiares de los submarinistas

Por primera vez, desde que quedó conformada a mediados del mes de marzo para investigar responsabilidades institucionales por la desaparición del ARA San Juan, la Comisión Bicameral del Congreso de la Nación fue ayer blanco de críticas directas por parte de familiares de los submarinistas.

Caleta Olivia (agencia)

Concretamente se le cuestiona el bajo nivel de preguntas que se formulan al personal de la Armada que es citado a dar su testimonio en ese mismo ámbito y además, como ocurrió ayer, últimamente asiste un número reducido de los 17 diputados y senadores nacionales que la conforman.

Ello se describió en un reporte de Infobae, uno de los medios periodísticos que sigue de cerca los acontecimientos relacionados con la desaparición del submarino argentino, de la cual el 15 de noviembre se cumplirá un año.

En tal sentido, indicó que al otorgarse el uso de la palabra a Marta Vallejos (hermana del tripulante Oscar Vallejos) la misma les enrostró a los pocos legisladores presentes el creciente malestar de los familiares ya que ellos consideran que la Bicameral manifiesta “falta de interés” en el esclarecimiento de este delicado caso.

Vallejos, quien se encontraba acompañada por Lorena Arias, una de las abogadas querellantes en la causa penal que se ventila en el Juzgado Federal de Caleta Olivia, dijo que hablaba en representación de las 44 familias de los desaparecidos.

En ese contexto, también cuestionó duramente el proyecto que se presentara el 16 de octubre por el cual se propicia declarar “tumba marítima” al área donde los legisladores creen que se halla el ARA San Juan.

Y para demostrar el garrafal error legislativo, mirando a la cara a los pocos miembros de la Bicameral presentes, les dijo: “señores, no sabemos en dónde se encuentra el San Juan”.

“Me parece una falta de respeto por parte de quienes firmaron este proyecto, entre los que se encuentra la señora (Nilda) Garré y el señor (Agustín) Rossi, que son los responsables número uno ya que fueron ministros cuando se realizó la reparación de media vida del San Juan”, afirmó.

Ciertamente, queda en evidencia que al momento de elaborar el proyecto los legisladores consideraron que el submarino se encontraba en el sitio donde se registró la supuesta explosión captada por hidrófonos de un organismo internacional (en aguas del Golfo San Jorge, prácticamente frente a las costas de Comodoro Rivadavia).

Pero ahora ello está totalmente descartado porque la empresa Ocean Infinity, encargada der la búsqueda científica con su buque “Sebead Constructor”, ya revisó ese punto todo el perímetro de ese sitio del fondo marino y no halló nada.

A DOS AGUAS

Otro ejemplo claro que fundamentan las críticas de los familiares surge del mismo reporte de Infobae, el cual da cuenta de que uno de los militares que ayer prestó testimonio ante la Bicameral fue el capitán de navío (retirado) Román Silva, quien al momento de la tragedia era director de Inteligencia Operativa.

El mismo habría hecho alusión a “rumores hidrofónicos” que el San Juan habría detectado en un viaje anterior (del 1 al 19 de julio de 2017) y que se corresponderían con la presencia en sus proximidades de otra unidad submarina no identificada.

El medio periodístico porteño cita además que algunos expertos coincidieron en señalar que los legisladores, al momento de formularle preguntas, evidenciaban cierto desconocimiento de lo que es el mar territorial, la zona económica exclusiva y la plataforma continental.

Pero hay más que decir en esto ya que es evidente que algunos integrantes de la Armada omiten mencionar datos en la Bicameral, pero en el Juzgado Federal de Caleta los ponen de manifiesto.

De hecho, parece ser que los legisladores ni siguiera prestan atención a los testimonios de las mismas personas que aducen a ambos ámbitos.

Pruebas al canto es que, como lo reveló en su momento El Patagónico, el capitán de navío Román Silva dijo ante la jueza Marta Yáñez que desde otras áreas de la Armada no le quisieron suministrar un informe de ese sonido hidrofónico, el cual puso en evidencia que el sumergible argentino era seguido un submarino nuclear (no identificado) en la campaña del mes de julio de 2017 y que él (Silva) decidió pedir su retiro de la fuerza por esas desavenencias.

Y hay más: el suboficial Darío Espínola, especialista en comunicaciones, reveló en principio ante la Bicameral que había detectado tres intentos de comunicación del ARA San Juan, a más de tres horas de la supuesta explosión registrada por un organismo internacional con sede en Austria.

Sin embargo, los legisladores parecieron conformarse con estos dichos y no le hicieron otras preguntas puntuales, pero el caso de Espínola cobró mayor notoriedad cuando tuvo que prestar testimonio ante la jueza Yañez.

Aquí, en Caleta, dijo que había sido presionado por sus superiores para que modificara lo que había apuntado en el libro de guardia, novedad que cobró relevancia internacional, pero a los miembros de la Bicameral ello se les pasó por alto y en cierta manera es otro ejemplo que abona el malestar de los familiares de los submarinistas desaparecidos.

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