Este mediodía, estudiantes secundarios, universitarios y docentes del ámbito público y privado realizaron un acto a los pies del Cerro Chenque donde se denunció las deficiencias estructurales que afectan a la educación. En ese acto, donde también se cantó el himno, tomó la palabra Aida Carrizo, una docente del Colegio Dean Funes.
Aida relató a todos los presentes que ese era su último día de trabajo porque llegó para ella la jubilación, pero nunca se había imaginado que su despedida de la profesión que la acompañó toda su vida sería en la ruta y no en la calidez de un aula con sus alumnos.
Me voy con el corazón partido
“Estamos acá presentes como docentes, como maestra es el día que debería irme feliz y me voy con el corazón partido, en vez de terminar hablando acá debería terminar el día hablando en un aula haciéndole entender a mis alumnos lo que es la dignidad el derecho a estudiar, el derecho trabajar y a pedir lo que corresponde, pero nunca imaginé que iba a terminar mi último día acá”, dijo.
“Trabajé toda mi vida para estar tranquila, le di todo a mis alumnos como corresponde, lo hice desde mi corazón salesiano también”. En este escenario y recogiendo la emoción también de quienes la escuchamos pidió solidaridad entre todos los sectores que representan a los estatales.