La Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) advirtió sobre el fuerte deterioro que atraviesa el sector, impulsado por el aumento de las importaciones, el relajamiento de los controles de calidad y el avance del contrabando. A ese escenario se suma la caída del consumo interno, que profundiza la crisis. Desde la entidad alertaron que esta situación podría derivar en más cierres de fábricas y jugueterías, con la pérdida estimada de unos 1.600 puestos de trabajo.
La cámara fijó su postura ante la proximidad de las fiestas de Navidad y fin de año, en las habitualmente se incrementan las ventas, pero indicó al respecto que los factores señalados coinciden con una caída del consumo, al punto que aún se utilizan productos remanentes del stock de 2023.
El presidente de la cámara, Matías Furió, puntualizó que, de no revertirse la tendencia, no solo el número de jugueterías podría reducirse significativamente hacia fin de año, sino también la cantidad de fábricas e importadores. El impacto negativo en el empleo es del 20% y se traduce en 1600 despidos, entre directos e indirectos.
Riesgo en la continuidad de empresas
"Muchas empresas productoras e importadoras han enfrentado resultados negativos en el Día del Niño y, ante la sobreoferta actual, están rematando la mercadería para recuperar liquidez. Esto profundiza aún más la distorsión del mercado: se generan precios por debajo de lo sostenible, se modifican los plazos de pago y se pone en riesgo la continuidad de empresas de todos los tamaños”, destacó.
Entre enero y octubre, las importaciones de juguetes alcanzaron USD 91,3 millones FOB y 17,5 millones de kilos, con un incremento interanual del 59,5% en valores y del 94% en volumen.
Furió subrayó que “a pesar de la alineación con Occidente, China pasó a explicar casi el 95% del volumen importado”, lo que representa “la concentración más alta de los últimos 20 años”.
"En un año pasamos de 199 a 530 importadores de juguetes, de 9 millones a 17,5 millones de kilos importados y con el consumo en caída, una avalancha sin precedentes”, describió.
Avalancha importadora
Este año, 530 empresas importaron juguetes —331 más que en 2024— y el 52% del volumen corresponde a productos de menos de USD 3 FOB por kilo, confirmando “una avalancha de artículos de muy bajo costo, muchos de ellos subvaluados o declarados por debajo de su valor real”, remarcó la CAIJ en un comunicado.
Pero si se incluyen juegos de mesa, artículos de aire libre y artículos de fiesta, el volumen total asciende a 28,4 millones de kilos, con lo que 2025 “se perfila como el año de mayor ingreso de productos en dos décadas, incluso por encima del pico de 2018, pero con una diferencia crítica: el consumo está cayendo”, alertó la entidad.
Como aún se comercializan excedentes de stock de 2023, la CAIJ advirtió que se generan “sobreoferta, caída de precios, distorsión del mercado y un freno al desarrollo de calidad del sector”.
La competencia con la industria china implica una “desventaja estructural” debido a que en el país asiático los costos laborales, ambientales y energéticos “son significativamente más bajos y existen incentivos a la exportación que distorsionan los precios internacionales”.
“Además, el sector continúa siendo afectado por el contrabando de juguetes, una práctica que explica el 30% del mercado y que se ha extendido en diferentes regiones del país”, abundó.
En ese marco, la cámara aseguró que hay fábricas que “toman crédito no para invertir, sino para pagar sueldos y aguinaldos”, con una capacidad ociosa que se tradujo en que "la industria tiene 6 de cada 10 máquinas paradas sin producir”.
Fuente: baenegocios.com