Con estos datos, la metalurgia finalizó 2025 con una contracción acumulada del 0,9% respecto de 2024, un año que ya había mostrado una fuerte caída del 12,1%. En términos de nivel de actividad, el sector se ubica un 19,8% por debajo de sus máximos recientes, reflejando la magnitud del ajuste que atraviesa la industria.
Uno de los indicadores más preocupantes del informe es el uso de la capacidad instalada, que volvió a descender y se ubicó en apenas el 44%. Se trata de un nivel comparable al registrado entre marzo y junio de 2020, en pleno impacto de la pandemia, lo que da cuenta de las dificultades para sostener la producción en un contexto de bajo consumo interno y mayor presión de las importaciones.
Retrocesos en casi todos los subsectores
El relevamiento de ADIMRA muestra caídas generalizadas en los principales rubros de la actividad metalúrgica. La fundición encabezó las bajas con un desplome del 19,8%, seguida por maquinaria agrícola (-8,5%), equipo eléctrico (-7,1%), autopartes (-5,8%) y bienes de capital (-5,4%). El único subsector que logró mostrar una mejora fue el de carrocerías y remolques, con un crecimiento interanual del 1,5%.
Desde la entidad empresaria advirtieron que el desempeño negativo responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales. El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, señaló que “el cierre de 2025 muestra un retroceso incluso frente a un año ya muy regresivo como fue 2024”, y remarcó la necesidad de una política industrial integral que permita sostener la producción y el empleo.
En ese sentido, alertó sobre el impacto del frente externo: “El nivel de importaciones crece a un ritmo superior al 70% interanual y golpea de lleno a la producción nacional, en un contexto de consumo en marcado retroceso”.
Impacto regional y empleo
El informe también refleja un deterioro extendido a nivel territorial. Todas las principales provincias metalúrgicas registraron caídas en diciembre. Buenos Aires encabezó el retroceso con una baja del 9,2%, seguida por Córdoba (-8,6%), Santa Fe (-7,3%), Mendoza (-2%) y Entre Ríos (-1,6%).
En materia de empleo, la actividad metalúrgica mostró una caída interanual del 2,5%, mientras que en la comparación mensual no se registraron variaciones. En el comercio exterior, las importaciones de productos metalúrgicos crecieron un 18,9% interanual, mientras que las exportaciones cayeron un 10,4%, profundizando el desequilibrio del sector.
El panorama expuesto por ADIMRA confirma que la industria metalúrgica continúa atravesando uno de sus momentos más complejos de los últimos años, con niveles de actividad deprimidos, pérdida de puestos de trabajo y una capacidad productiva subutilizada que condiciona cualquier perspectiva de recuperación a corto plazo.