Eva Gabrielsson, la mujer que estuvo 32 años al lado del fallecido escritor sueco Stieg Larsson, insiste en administrar el legado, según dijo en una entrevista que difundió ayer el semanario alemán Focus.
“Quiero administrar la obra para que no cambie y no se comercialice hasta el hartazgo como ha ocurrido hasta ahora”, sostuvo sobre el conflicto legal con el padre y el hermano de Stieg, sus herederos.
“Ellos seguirían ganando más que suficiente”, dijo Gabrielsson con motivo del lanzamiento en Alemania de un libro sobre su vida con el autor.
La mujer consideró muy poco probable que sea continuada la exitosa trilogía “Millennium” aunque Larsson dejó escritas unas 200 páginas del cuarto libro que llevaba por título “La venganza de Dios”.
“A los herederos les ofrecí completar el (cuarto) libro. Investigué mucho y aporté a los libros aún cuando Stieg era el que los escribía”, agregó, pero los herederos se negaron a esta oferta.
Larsson murió de un ataque cardíaco el 9 de noviembre de 2004 dejando atrás una ficción extensa sin publicar donde entrama los temas que investigó y una consecuente fortuna en disputa, producto de las 63 millones de copias de sus libros vendidos en todo el mundo.
La póstuma creación de la “industria Larsson” -“construida a base de cientos de sitios web, libros complementarios, películas y series- estuvo lejos de pasar por la mente de este hombre, o por lo menos así lo sugirió Gabrielsson, en una carta abierta dirigida a los lectores hispanoamericanos.
“Stieg jamás buscó la atención del público sobre su persona. La idea de convertirse en una celebridad, en un periodista de masas o en un autor comercial, representaba su gran pesadilla”, escribió su mujer.
Eva Gabrielsson y Stieg Larsson estuvieron juntos durante 32 años, pero nunca se casaron. En 2011, ella publicó “Millennium, Stieg y yo”, una autobiografía (y retrato de la pareja) en la que desentraña el proceso creativo que dio origen a la exitosa saga, pero también pone foco en la lucha legal que mantiene con el padre y el hermano de Larsson, en la que ella reivindica su “derecho moral” sobre Millennium.
“Hoy sigo batallando porque no quiero que su nombre continúe siendo una industria y una marca. No quiero que sus luchas y sus ideales sean embrutecidos ni explotados”, explicó la viuda al periodismo el año pasado, dichos que aún sostiene firmemente.
- 13 agosto 2012