La revancha de Di María

El mediocampista rosarino, que se perdió por lesión la definición del Mundial 2014, anotó en un partido definitorio para el conjunto albiceleste casi 500 minutos después de la última vez.

La notable definición del rosarino Angel Di María, además de significar una revancha personal por su ausencia por lesión en la definición del Mundial 2014, rompió con una sequía de casi 500 minutos de la Selección argentina en finales, lo que explicaba en parte la falta de títulos pese a que tuvo presencia en ellas.

Di María siempre recordó aquella semana previa al duelo con Alemania, paradójicamente en el mismo escenario donde esta noche rompió el maleficio albiceleste, a los 21 minutos del primer tiempo tras recibir un pase largo de Rodrigo De Paul y meter la pelota de emboquillada sobre el arquero Ederson.

En un artículo que escribió en 2019 para el sitio Player's Tribune, el rosarino reveló cómo vivió las horas previas al partido ante los germanos en el "Maracaná": "Sinceramente quería jugar ese día, incluso si se terminaba mi carrera. Pero tampoco quería hacerle las cosas más difíciles al equipo. Así que me desperté muy temprano y fui a ver a nuestro técnico, Alejandro Sabella. Le dije honestamente, con una mano en el corazón, que él debía poner al jugador que él sintiera que tenía que poner: 'Si soy yo, soy yo. Si es otro, entonces será otro. Yo solo quiero ganar la Copa. Si me llamás, voy a jugar hasta que me rompa' le dije. Y entonces me largué a llorar".

En el texto, Di María confesó que se sometió a dos infiltraciones el 13 de julio, día de la final en 2014: "Me había desgarrado el muslo en los cuartos de final, pero con la ayuda de los antiinflamatorios ya podía correr sin sentir nada. Les dije a los preparadores estas palabras textuales: 'Si me rompo, déjenme que me siga rompiendo. No me importa. Sólo quiero estar para jugar'. Me hice una infiltración antes del partido, y después me di otra durante el segundo tiempo, así podía estar preparado para jugar, si me llegaba a tocar la chance de entrar".

Luego se conoció de aquella nota del Real Madrid, dueño de su pase en aquel momento, pidiéndole a la AFA que no exponga a un jugador lesionado, firmada por el propio presidente Florentino Pérez.

Su frustración fue mayor cuando debió salir en el primer tiempo de la definición de la Copa América 2015 por otra dolencia muscular y no pudo completar los 90 minutos del duelo decisivo de la Copa América Centenario 2016 porque una nueva ruptura fibrilar lo había hecho llegar con lo justo desde lo físico.

Di María, con una historia de vida de superación tras haber crecido vendiendo carbón con su papá en su Rosario natal y que luego tuvo que dormir muchas noches en un hospital en el prematuro nacimiento de su primera hija, recibió el espaldarazo del entrenador Lionel Scaloni para este partido.

Lo cierto es que "Fideo" rompió la sequía albiceleste en finales, 496 minutos después del tanto de Pablo Aimar, actual ayudante de campo de Scaloni, en la Copa Confederaciones 2005.

Desde el título en la Copa América de 1993 hasta hoy, la Argentina absoluta había jugado 18 torneos oficiales, de los cuáles llegó a siete finales por el título.

La primera fue en la Copa "Rey Fahd" de Arabia Saudita en 1995, luego Copa Confederaciones, donde el conjunto albiceleste perdió 2-0 con Dinamarca, bajo la conducción de Daniel Alberto Passarella.

Tuvieron que pasar nueve años para volver a estar en un partido definitorio, cuando en la Copa América Perú 2004, Brasil venció por penales 4-2, después de empatar agónicamente de remontada con un tanto de Adriano (2-2) y amargar al equipo dirigido por Marcelo Bielsa.

Otra vez la Verdeamarelha fue el rival un año más tarde, en la Copa Confederaciones de Alemania 2005, donde Brasil goleó con una actuación colectiva sobresaliente a los dirigidos por José Néstor Pekerman 4-1, gracias a los tantos de Adriano -2-, Kaká y Ronaldinho.

En ese encuentro, el talentoso Pablo Aimar -hoy uno de los ayudantes de campo de Lionel Scaloni- descontó para la Albiceleste de cabeza con una palomita, a los 65 minutos.

¿Por qué se hace hincapié en ese tanto? Porque fue el último que una Selección argentina convirtió jugando una final por un título oficial.

En la Copa América de Venezuela 2007 fue 0-3 con Brasil, en el Mundial 2014 fue 0-1 en el alargue ante Alemania en el "Maracaná", y luego vinieron las dos Copas América perdidas ante Chile por penales en 2015 y 2016, con sendos empates 0-0 en el tiempo reglamentario.

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