"La única manera de ayudar a mis hijas es que haya justicia"

Luis "Piti" Murúa explicó que sus hijas se encuentran "bien", después de conocer la pena de ocho años que la Justicia le impuso al excomisario Juan Luis Ale. El padre de las víctimas pidió, a la vez, que la Legislatura quite el cuadro del también exdiputado provincial. "Tendremos que aprender a vivir con esto de por vida", reflexionó.

“Ellas están bien. Tratando de que todo esto pase y finalice. Hubo que exponerse ante la sociedad y no fue fácil. Algunas personas estamos acostumbradas a estar expuestos, pero no es nada fácil contar todo lo que pasaron y mis hijas lo hicieron”. Así, el entrenador de fútbol Luis “Piti” Murúa describió cómo se encuentran sus hijas después de conocer que el exjefe de la Policía de Chubut y exdiputado provincial, Juan Luis Ale, fue condenado por el Tribunal Penal de Puerto Madryn por los delitos de abuso deshonesto y abuso sexual ultrajante.

Los delitos ocurrieron entre 1998 y 2001, cuando las niñas tenían 9 y 10 años y Ale convivía con la expareja de Murúa.

En diálogo con El Patagónico, el exentrenador de Jorge Newbery de Comodoro Rivadavia aseguró que su familia trata de hacer una vida normal, intentando reponerse de todo el daño que cometió el expolicía.

“Uno aprende a convivir con esto. Es trágico lo que pasamos. Yo hablo de las consecuencias que se viven y lo que sufren todas las mujeres que pasan por ese trance porque son obligadas y en mis hijas les pasó en su infancia”, relexionó.

“Nunca, después todo lo que tiene que ver con lo emocional, lo pueden superar. Uno aprende a convivir. Será así toda la vida. Nosotros siempre luchamos y hay que seguir haciéndolo. Siempre uno va hacer lo imposible para que lleven una vida normal”, consideró.

Murúa sabe que la única manera de ayudar a sanar a sus hijas es que haya justicia. Y en esa búsqueda de justicia, pide que la Legislatura de Chubut retire la fotografía de Ale como lo hicieron con su cuadro en la Jefatura de Policía. “Los diputados tendrían que hacer un esfuerzo porque no puede haber la foto de un violador en la pared. Tiene que hacer lo que hizo Jefatura de Policía. Un abusador no puede estar en las plaquetas de la Legislatura”, opinó.

EL MIEDO A LASTIMARSE

“Piti” contó que cuando conoció el abuso al que fueron sometidas sus hijas temió lo peor. “Lo que he vivido estos años con mi exmujer es pensar o tener un chip en la cabeza de que mi hija no se suicide. Andar pensando permanentemente que mi hija no se lastime. Uno trata de hacer la vida normal, pero el daño que queda es irreversible. Se puede encontrar una especie de cura o un alivio, pero eso ocurre cuando hay justicia”, remarcó.

“Hay un montón de chicas como mis hijas. Lamentablemente se ha hecho hasta cotidiano en este país que una mujer fue abusada o fue violada”, lamentó.

“El abusador es un perverso. Lo va a tener permanentemente. No se trata de quién ganó y quién perdió. Esto no es un partido de fútbol. Por más que se haya llegado a una condena yo siempre voy a tener que buscar un apoyo profesional para mis hijas y uno se pregunta ¿por qué? Es durísimo”, agregó.

“UNO PENSABA QUE ERA EL PAPA DE CORAZON”

Murúa sostuvo que siente culpa por “la poca atención que les puse en ese momento”. “Nunca uno se iba a imaginar lo que iban a pasar porque yo jamás me puse a vigilar a Ale mientras estaban con mis hijas. Yo pensaba que era el papá de corazón”, reveló.

“Hay que tener esa vigilancia de con quién dejamos a nuestros hijos. Yo digo que a mi hija la dejé en un abismo”, lamentó.

Es por eso que remarcó la valentía de sus hijas para hacer pública su denuncia. “Yo no las impulsé a mis hijas que esto se haga público. Ellas dijeron lo vamos a hacer público y con nombre y apellido. Pero lo primero que te preguntas es: ¿por qué tienen que sufrir esto mis hijas?”, subrayó.

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