Las sospechas de por qué se eligió Madri

Aunque faltan las audiencias públicas, el Gobierno busca mejorar la rentabilidad de los accesos Oeste y Norte, propiedad de Florentino Pérez, el megaempresario que negoció jugar el Boca-River en Madrid.

Florentino Pérez es como los Rocca o los Macri: un megaempresario de grandes obras públicas. Presidente del Real Madrid, se transformó en el dueño de la superfinal que el Estado y los directivos de Boca y River birlaron a los argentinos. Según publica Página 12, hoy puede ser su día de fiesta. Le vendrá bien, porque después del partido llegará un trago amargo. El miércoles 12 será interrogado en el Congreso para determinar su responsabilidad en el financiamiento ilegal de los conservadores españoles. El dinero de Pérez es de origen global, la Argentina incluida.

Para la revista Forbes española, Don Florentino es el CEO número uno del reino. Y el Real Madrid, el club de fútbol financieramente más cotizado del mundo. Pérez es el ejecutivo principal de ACS, la constructora con 200 mil empleados fundada en 1997. En 2016 tenía un ingreso de 36 mil millones de dólares y obtuvo una ganancia neta de 855 millones de dólares.

El señor Pérez, a la vez principal accionista de ACS, consiguió forjar un despliegue mundial. ACS tiene ramificaciones en el sudeste asiático, Alemania y América Latina. En la Argentina sus conquistas fueron más allá del fútbol. ACS es la sexta adjudicataria de obra pública, con actividades soterramiento y una trayectoria rutilante en un rubro muy caro al ser nacional: el peaje.

Mauricio Macri trata con intensidad a Pérez desde 2009. Ese año, como jefe del gobierno porteño interesó a Don Florentino en que hiciera negocios en la Argentina. Lo hizo durante una gira por Madrid en la que consolidó los lazos con el Partido Popular de José María Aznar y Mariano Rajoy. El PP fue siempre un modelo para el Pro.

Un hecho resonante que unió a Pérez con Macri ocurrió en julio último, cuando el gigante europeo Abertis renovó por 12 años, hasta 2030, la concesión de las autopistas Acceso Oeste y Acceso Norte. Por los 119 kilómetros del primero pasan 85 mil autos por día. Por los 56 kilómetros del segundo, 77 mil. Según la agencia Europa Press las dos concesiones aportan 60 millones de dólares por año a los ingresos de Abertis.

Abertis está controlada por Atlantia y por ACS tras una operación de 19 mil millones de dólares que convirtió al nuevo grupo en el mayor concesionario de autopistas con peajes del mundo. La constructora española de Pérez detenta el 30 por ciento de las acciones. La filial alemana de ACS, Hochtief, el 20 por ciento menos una acción. Atlantia, de los Benetton, es poseedora del 50 por ciento.

Otro hecho que volvió a juntar a Pérez y a Macri en una tema común fue la perspectiva de la rentabilidad que alcanzarían los amigos españoles del Presidente. El 10 de mayo de este año la influyente web española www.elconfidencial.com colocó este título: “Florentino Pérez se pone al frente de la crisis de Abertis en Argentina”. Y agregaba que Pérez “lidera el equipo que negocia con el Gobierno de Macri minimizar el recorte de 250 millones (de euros) por la posible retirada de las concesiones de dos autopistas en Buenos Aires”.

El Grupo Macri está en el origen de los peajes, y los peajes están en el ADN de un conglomerado que creció al amparo de los beneficios estatales con saltos notables en la dictadura y durante el gobierno de Carlos Menem. Una de sus empresas de bandera, Sideco, alcanzó a ser propietaria del 23 por ciento de las acciones de la firma Ausol junto con Abertis y con la italiana Impregilo.

Llegó a ser tan escandalosa la confusión de intereses públicos y privados que hasta el Gobierno tomó nota. Por sugerencia de la Oficina Anticorrupción, el decreto con la extensión de las concesiones hasta 2030 fue firmado por la vicepresidenta Gabriela Michetti y no por Macri. También firmaron el jefe de Gabinete, Marcos Peña Braun, y el ministro de Transportes, Guillermo Dietrich.

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