Le impusieron 17 años a Uranga y 16 a Hernández por el homicidio del ingeniero

Tras la celebración del juicio de cesura, realizado durante la tarde del lunes, el tribunal que condenó por homicidio en ocasión de robo a Enzo Uranga y Lautaro Hernández les impuso ayer 17 y 16 años de prisión, respectivamente, por el crimen del ingeniero boliviano Jhon Blas Gutiérrez, Los jueces también confirmaron el mantenimiento de la prisión preventiva hasta que la sentencia quede firme.

El tribunal que presidió la juez penal, Mariel Suárez, y se completó con sus pares Martín Cosmaro y Mariano Nicosia, le impuso la pena de 17 años de prisión efectiva a Enzo Uranga, mientras que para Lautaro Hernández la pena es de 16 años.

Así se dio a conocer ayer minutos antes de 13 en la sala principal de audiencias de la Oficina Judicial de Comodoro Rivadavia, ocasión en la que el Ministerio Público Fiscal fue representado por la fiscal general, Camila Banfi, mientras que los condenados recibieron la asistencia de las defensoras públicas Lucía Pettinari y María de los Angeles Garro (Uranga), mientras que Hernández fue asistido por el defensor particular, Mauro Fonteñez.

Hay que saber que en el juicio de cesura que se celebró durante la tarde del lunes la acusadora pública pidió una pena de 20 años para Uranga y de 17 para Hernández, mientras que los defensores solicitaron 10 años, la mínima contemplada para el delito de homicidio en ocasión de robo.

De esta manera y con la imposición de una pena que se acerca más al máximo que al mínimo, concluyó el juicio oral y público por el homicidio de Jhon Blas Gutiérrez.

PARA LLEVARSE ROPA NUEVA

Hay que tener presente que el hecho por el cual fueron condenados Uranga y Hernández ocurrió a las 20:30 del viernes 20 de enero en la “Tienda Rodrigo”. Allí los acusados actuaron como clientes comunes, se probaron ropa y calzado y una vez con las prendas elegidas se dirigieron a la caja donde estaban el propietario del local, su esposa y su hijo Jhon, quien recién llegaba al lugar y su padre le dijo que ingresara a la casa por el negocio.

Según la fiscal, Uranga –quien es asistido por la Defensa Pública– extrajo el arma de fuego diciendo “esto es un asalto” y exigiendo la entrega de “toda la plata”. La mujer le dijo que no tenían dinero y el imputado disparó al dueño del local en el muslo izquierdo y a Jhon en el pecho. Inmediatamente Uranga y Hernández escaparon con las prendas robadas.

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