Lo deportarán tres meses de Rawson para que deje de agredir a su ex

Hace dos años que la mujer lo denuncia por hostigarla y agredirla de varias formas tras el fin de la relación. Este mes el acusado le quemó dos veces el coche. Para el Juzgado de Familia hay "riesgo inminente" de femicidio.

Un sujeto será deportado por tres meses de Rawson y su coche secuestrado debido a reiterados episodios de violencia de género contra su expareja, quien corre un “riesgo inminente” de un femicidio. Lo decidió el juez de Familia, Martín Alesi, luego de una nueva denuncia de la víctima.

En julio de 2017, al protagonista se le había impuesto una prohibición de acercamiento, que violó. Según el magistrado, esa medida “no fue efectiva para lograr el cese de la violencia sufrida por la denunciante”.

Según informó Diario Jornada, el caso fue enviado urgente al procurador general Jorge Miquelarena, para que algún fiscal le pida a un juez penal medidas de coerción para el agresor.

A principios de mes, el Ford K de la mujer fue incendiado en un barrio de la capital, en casa de su novio actual. Según los informes policiales que la protagonista expuso en este diario, su expareja fue detectada a la misma hora y en el mismo lugar del siniestro. Ayer el ataque se repitió. Él la había amenazado: “Se te va a prender fuego el auto…”. Por eso se presentó de nuevo en la Justicia. Ahora el hombre no podrá entrar a la capital ni acercarse en un radio de 15 kilómetros. Se le secuestrará su Renault Clío.

La relación de pareja duró dos años. El hombre tomó mal la separación. “Me decía que por haberlo dejado haría lo imposible para que no rehiciera mi vida ya que si yo no era para él no era para nadie”, declaró la víctima, que es policía. “Fui perseguida, hostigada, golpeada y amenazada constantemente, y condicionó mi vida personal, laboral y social”.

“Pido al Ministerio Público Fiscal y al Juzgado que se tomen medidas más drásticas para protegerme. Tengo mucho miedo de que me mate”.

Alesi advirtió sobre la “alta peligrosidad del denunciado”. El incendio que habría iniciado en el auto de la víctima “es de violencia extrema y puso en riesgo la integridad y los bienes de los vecinos de la señora”.

Colocarle una tobillera electrónica “no sería suficiente para evitar la consumación de un femicidio”, vistos los antecedentes de la causa y la “escalada de violencia que me convencen de la firme determinación de continuar atacando a su expareja”.

“En situaciones donde el agresor reincide en el terror, despreciando la autoridad del Poder Judicial y el derecho de la mujer a una vida libre de violencia, debe establecerse una distancia física considerable con la finalidad de incrementar las barreras de acceso a la víctima, especialmente cuando la mujer tiene derecho a obtener medidas integrales de protección y seguridad”.

Alesi recordó que “cuando hay posibilidades razonables de evitar un peligro, el Estado tiene un deber especial de prevención, consistente en adoptar medidas de salvaguarda ante la situación de riesgo real e inmediato sobre una víctima concreta”. Quien mata o lesiona a una mujer, “antes violó una prohibición de acercamiento. El acoso, la desobediencia a la restricción, son parte de la estrategia del acechador para impedir la vida normal de la mujer. Son señales que anticipan el horror, situaciones previas a un delito más grave, que no pueden ignorarse”.

Para proteger a las denunciantes, el fuero de Familia tiene una premisa central: “La víctima no tiene que desplazarse ni verse afectada en su capacidad de movilidad; al contrario, quien incurre o reincide en la violencia se convierte en sujeto de desplazamiento o restricción de su movilidad intra o interurbana mediante resolución fundada en la protección de la mujer”.

La idea de deportarlo y sacarle el coche es “entorpecer el rango de movilidad urbana del agresor para que no pueda continuar con la violencia”. El hombre podrá entrar a la ciudad recién cuando demuestre “obediencia ejemplar” a la Justicia. De ser necesario, la Comisaría de la Mujer usará la fuerza público para que M.R. deje Rawson.

Según una de las declaraciones que la mujer compartió con esta redacción, “esta persona no sólo se burla de mí sino del sistema, mostrando la impunidad existente con la violencia de género. Con lo que vengo soportando mi vida colapsó y no tengo más que pedir: que se haga justicia y que realmente alguien escuche y entienda que esta persona puede atentar contra mi vida”.

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