La Justicia de Rawson rechazó desplazar al hombre que crió y reconoció como hijo a un niño de cinco años para imponer la filiación de su progenitor biológico. La jueza Daniela Pino priorizó el vínculo socioafectivo y dejó abierta la posibilidad de que el menor decida sobre su identidad biológica cuando alcance la madurez suficiente.