"Musters" y una degustación homenaje a Michel Rolland

Estará a cargo del sommelier Alejandro Tcharian y se desarrollará este sábado a partir de las 21, con reservas anticipadas. El enólogo francés Michel Roland, quien falleció el pasado 20 de marzo, fue quien más trabajó para que los vinos argentinos sean hoy reconocidos en el mundo.

La vinoteca de Rada Tilly ofrecerá este sábado 18 de abril en su local de avenida Fragata Sarmiento y Punta Indio una degustación en homenaje al enólogo francés que eligió este país como su segunda casa y quien más hizo para el reconocimiento de los vinos argentinos en el mundo: Michel Rolland.

La actividad estará a cargo del sommelier Alejandro Tcharian y se desarrollará a partir de las 21, con reservas anticipadas. “Descubriremos sus mejores creaciones en nuestro país, desde su mayor proyecto: ‘Clos de los Siete’, ‘Bodega Rolland’ en Valle de Uco y ‘Yacochuya’ en Salta”, anuncia “Vinoteca Muster”.

Rolland falleció el 20 de marzo pasado en su casa de Burdeos, Francia, luego de haber estado en Argentina pocos días antes.

EN ARGENTINA

Michel Rolland llegó a la Argentina en los años ochenta, convocado por Arnaldo Etchart. Y, desde entonces, no dejó de venir. Primero asociado a “Yacochuya”, emprendimiento conjunto con la familia Etchart en las alturas de Cafayate. Y, mientras asesoraba a diferentes bodegas, a fines de los noventa, cumplió uno de sus sueños y creó “Clos de los Siete”, quizás el emprendimiento vitivinícola más importante del mundo con 850 hectáreas de viñedos en el Valle de Uco, con el objetivo de hacer un vino conjunto del cual se pudiera producir un millón de botellas. En la actualidad lleva 25 cosechas, ha alcanzado el millón de botellas, y está a la venta en 70 países.

Fue pionero de los “flying winemakers”, los enólogos que viajan a distintas regiones del mundo para asesorar en diferentes emprendimientos vitivinícolas. Llegó a visitar doce países en el mismo año, viajando varias veces a algunos de ellos, pero sus dos lugares preferidos en el mundo fueron Francia y la Argentina.

AL MUNDO

Cuando Rolland llegó en 1988 a la Argentina, el vino nacional no tenía un futuro cierto. Cuenta la historia que le armaron una degustación con los mejores treinta vinos argentinos de la época. Y al finalizar, recordaba, “no eran de mi gusto, y por eso les dije que, si la intención era exportarlos, debían cambiar muchas cosas, tanto en el viñedo como en la bodega”.

Sin embargo, había algo allí que le llamó mucho la atención y lo llevó a “afincarse” y a dar comienzo a lo que se convertiría en “Yacochuya”, uno de los vinos íconos de la Argentina. El vínculo se afianzó y estuvo más de 40 años en el país acrecentando la pasión los vinos argentinos en el mundo.

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