No hay rastros de los tripulantes que viajaban en el avión hallado el sábado

El avión Mitsubishi matrícula LV-MCV que había desaparecido el 24 de julio en el delta del río Paraná Guazú fue hallado recién 27 días después ya que la zona en la que cayó es muy "dificultosa" para realizar búsquedas a raíz de la creciente del agua y de la abundante vegetación, reconocieron ayer autoridades de la ANAC. La vegetación de la región es muy frondosa, por eso esa zona tuvo que ser sobrevolada hasta 50 veces hasta llegar a dar con la aeronave, graficaron.

Autoridades de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) aseguraron ayer que "la prioridad ahora es dar a los familiares de los tripulantes una respuesta lo más pronto posible", tras haberse hallado el sábado restos de la aeronave que se había extraviado con tres personas a bordo hace 28 días, y aseguraron: "se cumplió con los protocolos de búsqueda".
"Buscamos en el lugar donde teníamos la última información del radar, pero no hay rastros aún de los tripulantes", explicó en conferencia de prensa en el aeropuerto de San Fernando el titular de la ANAC, Juan Irigoin, y especificó que el hallazgo fue alrededor de las 17.30 en la costa norte del Paraná Guazú, a unos 40 kilómetros de la localidad bonaerense de Zárate, "un lugar que había sido sobrevolado mucho durante los últimos días".
"La bajante del río y las condiciones climáticas de ayer (sábado) permitieron que los restos que estaban sumergidos en el agua ahora estén a la vista", aclaró Irigoin e informó que la Junta de Investigaciones de Accidentes de Aviación Civil (Jiaac), a partir de ayer emite un parte diario con las novedades del caso y "está indagando las causas que provocaron la caída".
"Es muy difícil, está en una zona que se inunda mucho y es muy dificultoso acceder", agregó.
"Es una zona muy complicada y hay poca información", coincidió por su parte Pamela Suárez, presidenta de la Jiaac, quien informó que hay un equipo técnico trabajando para retirar los restos de la aeronave, proceso que está siendo vigilado por los abogados de las familias de los tripulantes, el fiscal y la jueza Sandra Arroyo Salgado.
Por su parte, el director general de Infraestructura y Servicios Aeroportuarios de la ANAC, Alejandro Álvarez, consideró que tuvieron "éxito en encontrar el avión" y enfatizó que "fue una búsqueda muy compleja dadas las condiciones geográficas y climáticas".
"Logramos el cometido de encontrar la aeronave, que estuvo bajo el agua todo este tiempo. A esta altura la prioridad es dar una respuesta a los familiares", agregó Álvarez y precisó que en la búsqueda, que comenzó el 24 de julio e implicó la coordinación de la Fuerza Aérea, la Armada y la Prefectura Naval argentinas, Gendarmería Nacional, Policía Federal y Bonaerense, Fuerza Aérea y Armada uruguayas y aeronaves civiles, "se cubrieron más de 360.000 kilómetros cuadrados por vía área y más de 17.000 kilómetros cuadrados por barco".
Asimismo, una fuente aeronáutica que participó del operativo de búsqueda dijo a Télam: "el avión cayó en una zona que se rastrilló muchísimas veces, precisamente porque era la ruta probable para el retorno a Vanar solicitado por la Torre de Control para su aterrizaje en San Fernando".
"El piloto hizo lo que la torre de control le pidió, giró hacia Vanar para regresar, y al parecer allí ocurrió algo que colapsó la aeronave tornándola incontrolable", explicó.
"Era imposible verla por más que se voló la zona muchísimas veces, porque además es un sitio inaccesible por tierra y porque está rodeado de vegetación. Era una de las hipótesis que manejábamos, que hubiese caído en un lugar y estuviese oculto", apuntó al recordar "el mal tiempo que imperó durante estos días".
En ese sentido, el ingeniero aeronáutico Ricardo Runza aseguró: "por el cráter que la aeronave dejó al caer y la ausencia de rastros de recorrido en la vegetación, debe haber caído de panza, tal como indicó un testigo, lo que abona la sospecha de que hubo una falla total en el avión".
Otro experto piloto afirmó a Télam que se trata de un tipo de aeronave "dúctil, fuerte y veloz, pero muy difícil de controlar cuando entra en pérdida".
"El avión es muy bueno, confiable en vuelo, veloz y firme, pero si se presenta algún problema hay que tener mucha práctica y experiencia para dominarlo", afirmó el especialista y aclaró: "nunca un accidente aéreo es por una causa en particular, sino por la suma de una serie de eventos que culminan en la catástrofe".
En la aeronave viajaban los pilotos Matías Ronzano y Facundo Vega, ambos oriundos de la ciudad bonaerense de Lincoln, y Matías Aristi, oriundo de Bragado e hijo del dueño de la compañía agropecuaria Aibal S.A., propietaria de la avioneta.
En tanto, vecinos de Bragado, donde la familia Aristi es muy conocida, aseguraron que "no dejarán de rezar hasta que los encuentren".
"La búsqueda continúa y no vamos a dejar de rezar hasta encontrar a los chicos", señalo a Télam Malvina, una vecina del lugar.
Jorge Obregón, un transportista de la zona, aseguró que la tragedia unió "dos pueblos con la misma plegaria", que pide que tanto el empresario bragadense como los pilotos de Lincoln, sean encontrados.

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