Paradas llenas, bronca y pocas frecuencias

En las primeras horas de la mañana se puede ver las paradas de colectivos llenas, con trabajadores ofuscados por las pocas frecuencias y choferes cansados de ser el receptáculo de las quejas. 

Son las 8 en Comodoro Rivadavia y la parada de la Línea 3 en el cruce de avenida Estados Unidos y Kennedy está repleta de pasajeros, amontonados, esperando el transporte público que pasa de largo porque tiene su capacidad colmada.

En la siguiente garita bajan dos pasajeros y el chofer explica a los vecinos que esperan subir que solo puede subir la misma cantidad: “dos más y estamos completos; disculpen”.

Una de las pasajeras que queda abajo insulta al aire; los demás miran al costado, acostumbrados a la situación.

Una mujer que espera hace 45 minutos comenta: “todos los días pasa lo mismo. Estoy saliendo casi una hora antes y todavía no puedo subirme a un colectivo. Estoy llegando tarde todos los días al trabajo y ya me están mirando mal”.

Otro hombre agrega: “no sé por qué no ponen más frecuencias. Si el colectivo no puede estar lleno, que manden más. No puede ser que tengamos que estar dos horas antes para llegar a tiempo a los lugares… y es la 3 encima, la que más frecuencias tiene. No me imagino lo que le pasa a los de zona norte u otras líneas. Nos hacen la vida imposible siempre a los mismos”.

Al ser consultado, un chofer explica a El Patagónico que “nos tenemos que comer las puteadas de las personas, pero si nos agarran con alguien parado nosotros nos comemos el llamado de atención o alguna suspensión. No podemos arriesgar nuestro laburo; nosotros no tenemos nada que ver”.

Si bien la Línea 3 sale cada 15 minutos desde la terminal de Patagonia Argentina en el barrio Abel Amaya, la mayoría ya se encuentra con su capacidad completa apenas llega al cruce de Polonia y Kennedy, dejando allí a muchos pasajeros esperando a la próxima unidad, donde –si tiene suerte- podrá subir.

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