El 21 de enero se hallaron restos humanos seccionados en un extenso descampado de Caleta Olivia, entre los barrios 13 de Diciembre y Bicentenario, hecho que conmociono a la región porque se estaba ante la presencia de un tenebroso crimen de connotaciones mafiosas.
El hallazgo de una cabeza, los pies y las manos de una persona esparcidos ex profeso en diferentes lugares, movilizaron a investigadores especializados, forenses y otros profesionales, generándose numerosos procedimientos que incluyeron allanamientos, secuestro de elementos y aprehensión de sospechosos, aunque hasta ahora no se conoce quienes fueron los responsables del alevoso crimen.
Las versiones de que los restos humanos pertenecían a Mario García, de 50 años y domiciliado en el barrio 2 de Abril, ya habían sido difundidas semanas atrás por El Patagónico citando fuentes policiales confiables y luego afirmadas por CaletaVideoCable que aludió a esferas judiciales.
Pero no fue hasta este jueves que tal circunstancia fue confirmada por el portal digital Info Caleta al entrevistar a Gisella y Jorge, hermanos de la víctima, luego que ambos se entrevistaran con el juez de instrucción Marcos Pérez Soruco.
Los mismos manifestaron que la identificación se logró mediante un estudio de ADN que arrojó un 100% de compatibilidad con José García (otro de los hermanos), además de la verificación de una huella coincidente en la mano hallada.
De esta manera, luego de casi tres meses de angustiante espera, se obtuvo la confirmación parcial ya que aún resta determinar si el resto de las partes halladas corresponden a la misma persona, las cuales continúan bajo análisis en un laboratorio de Río Gallegos.
Por otra parte, explicaron que por el momento la causa no puede ser investigada como homicidio, debido a que no se cuenta con los recursos técnicos necesarios para certificar mediante pruebas genéticas que todos los restos pertenecen a Mario.
Para avanzar, señalaron, se prevé extraer muestras óseas que serían enviadas a un laboratorio en Buenos Aires, aunque esto dependerá de la autorización y los costos que deba asumir la provincia.
Finalmente, los familiares expresaron su malestar por las demoras y apuntaron contra la burocracia en la investigación.
En ese sentido consideraron que no se está trabajando con la responsabilidad que requiere un caso de estas características y remarcaron la gravedad de la situación, insistiendo en la necesidad de que se esclarezca lo ocurrido.