El proyecto reconoce a los animales como “seres sintientes”, pero generó cuestionamientos porque contempla la actividad de criaderos comerciales bajo el mismo marco regulatorio que refugios y organizaciones proteccionistas.
La diputada nacional Karen Reichardt, de La Libertad Avanza, presentó en la Cámara de Diputados un proyecto para crear un Régimen Nacional de Presupuestos Mínimos destinado a regular criaderos, refugios y hogares de tránsito de animales de compañía.
La propuesta establece condiciones mínimas vinculadas al alojamiento, alimentación, higiene, atención veterinaria y bienestar de los animales. Uno de sus puntos centrales es el reconocimiento de perros, gatos y otros animales de compañía como “seres sintientes”.
Sin embargo, la iniciativa despertó polémica entre sectores proteccionistas debido a que contempla la existencia de criaderos con fines comerciales y establece un marco de requisitos que también alcanza a organizaciones, refugios y hogares dedicados al rescate.
“Queremos establecer reglas claras y condiciones mínimas de cuidado para proteger a los animales y acompañar a quienes trabajan responsablemente en su rescate, atención y bienestar”, sostuvo Reichardt al presentar la iniciativa.
Qué establece el proyecto
La propuesta fija requisitos para la habilitación, funcionamiento, fiscalización y control de quienes desarrollen actividades de cría, guarda, alojamiento temporal, tránsito, rescate, rehabilitación y refugio de animales.
Entre las principales medidas contempla mecanismos de identificación y trazabilidad, protocolos sanitarios y de emergencia, límites de capacidad para evitar el hacinamiento y la obligación de contar con un director técnico veterinario.
Para refugios y hogares de tránsito establece, además, la esterilización de los animales antes de su adopción y políticas de adopción responsable. También fija condiciones de seguridad, ventilación, higiene y espacio durante los traslados.
El régimen prevé multas para quienes incumplan las disposiciones, cuyos fondos deberán destinarse a programas vinculados con la protección, el bienestar y la tenencia responsable de animales.
El aspecto que concentra las críticas es que la iniciativa incluye dentro de una misma regulación a criaderos comerciales y espacios dedicados al rescate y cuidado de animales abandonados, pese a que se trata de actividades con objetivos y características diferentes.