Las tradiciones que comenzaron a aparecer con el paso de los años, como dejarle pasto y agua a sus camellos además del calzado, surgieron a partir de la literatura y la ficción.
La historia varía dependiendo de la época en la que se la cuenta. En el siglo III se hablaba de dos, en el IV se trataba de cuatro e incluso la iglesia siria y armenia contaban 12, la misma cantidad que los apóstoles. En el siglo IV se determinó que se trataban de tres y se cree que esto se debe a los tres continentes que se conocían en ese momento (África, Europa y Asia).
Sus nombres aparecieron a mediados del siglo VI gracias a la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena, Italia. Allí es donde se los llamó Melchor, Gaspar y Baltasar que son los equivalentes en griego a Appellicon, Amerín y Damascón y en hebreo a Magalath, Serakin y Galgalath
Sus nombres aparecieron a mediados del siglo VI gracias a la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena, Italia. Allí es donde se los llamó Melchor, Gaspar y Baltasar que son los equivalentes en griego a Appellicon, Amerín y Damascón y en hebreo a Magalath, Serakin y Galgalath