Preocupación por la reglamentación parcial de la ley de cannabis medicinal

El Poder Ejecutivo Nacional reglamentó parcialmente la ley de cannabis medicinal, sancionada por unanimidad el 29 de marzo pasado, que acota la utilización del cannabis medicinal para pacientes que padecen epilepsia refractaria, dejando fuera de la misma, entre otras cosas, al resto de las patologías que pueden ser tratadas y aliviadas y que no son abordadas por los tratamientos médicos convencionales.

Luego de la reglamentación parcial de la ley de cannabis medicinal, uno de sus impulsores, el senador Alfredo Luenzo se mostró preocupado ya que: “el gobierno optó por una reglamentación más restrictiva que solamente contempla la utilización del cannabis medicinal para pacientes que padecen epilepsia refractaria y crea un Programa Nacional para el estudio e investigación del uso medicinal de la planta de cannabis, sus derivados y tratamientos no convencionales, autorizando a los usuarios que estén inscriptos a recibir el aceite de cannabis, importado, en forma gratuita y quienes no estén inscriptos deberán pagarlo”.

Luenzo agregó que también quedó afuera la reglamentación del autocultivo: “dejando sin apoyo ante eventuales allanamientos policiales a quienes lo realizan, sino también la promoción de la ley en el resto de las provincias y la Cuidad de Buenos Aires, y el impulso de la producción pública del aceite de cannabis, tema que preocupa mucho porque la importación no alcanza para cubrir la demanda del producto”.

El senador por la provincia de Chubut remarcó también que no han sido reglamentados objetivos importantes del Programa Nacional tales como promover medidas de concientización dirigidas a la población en general, desarrollar evidencia científica sobre diferentes alternativas terapéuticas a problemas de salud, que no abordan los tratamientos médicos convencionales.

Tampoco se ha reglamentado investigar los fines terapéuticos y científicos de la planta de cannabis y sus derivados en la terapéutica humana, propiciar la participación e incorporación voluntaria de los pacientes que presenten las patologías que la autoridad de aplicación determine y/o el profesional médico de hospital público indique, y de sus familiares, quienes podrán aportar su experiencia, conocimiento empírico, vivencias y métodos utilizados para su autocuidado.

“Lograr una ley fue un proceso muy largo y de mucha angustia para quienes padecen las distintas enfermedades y sus familiares. No reglamentarla en su totalidad, no considerar que su uso mejora la calidad de vida de la personas con distintas formas de epilepsia, que reduce dolores y síntomas, y tampoco contemplar las experiencias positivas en tratamientos paliativos de pacientes oncológicos o en enfermedades como VIH sida, epilepsia, anorexia, produce más angustia aún”, se lamentó Luenzo.

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