República Checa y Sudáfrica lograron su primer punto en la Copa del Mundo

Empataron 1-1 en el partido que abrió en Atlanta la segunda fecha del Grupo “A”. Sadílek marcó el gol de los europeos, mientras que Mokoena, de penal, igualó para los africanos.

Las selecciones de República Checa y Sudáfrica lograron este jueves su primer punto en la Copa del Mundo, al igualar 1-1 en el partido que abrió la segunda fecha del Grupo “A” del certamen de la FIFA, que se disputa en Estados Unidos, Canadá y México.

El partido, que se jugó en el Estadio Atlanta, tuvo el arbitraje de la estadounidense María Victoria Penso.

Los partidos de la Copa Mundial en la segunda fecha ya no son todo ilusión y expectativa, a los equipos que han perdido en la primera fecha les entra el miedo y la noción de que el camino puede tener poco recorrido por delante.

Un gol tan tempranero, en el minuto 6 por internedio de Michael Sadílek, cambió completamente un encuentro. En este caso las consecuencias eran evidentes, Chequia ganaba en tranquilidad y además abrazaba la opción de jugar a lo que mejor sabe: control, defensa, mejor si no pasan demasiadas cosas.

Hubo alguna que otra ocasión llamativa para aumentar la ventaja, ratos en los que los africanos estuvieron en el alambre, pero siempre sin concretar. No muchas, el caudal ofensivo era limitado, pero sí suficiente para pensar que eran muy favoritos en esta contienda.

Lo que pasa es que, a medida que pasaban los minutos, Sudáfrica fue entendiendo que no estaban tan lejos. Un gol, solo un gol, no es pedir tanto. A mitad de la segunda parte, los de Broos dieron un paso adelante. Empezaron a acercarse a la puerta de Kovar, también sin ocasiones, pero con una presencia que recordaba que estaban aquí por algo.

Pasaban los minutos y los checos se las prometían muy felices, pero estaban jugando con fuego. Entonces llegó el penal, un disparo desde lejos que da en la mano del defensor, muy despegada del cuerpo. La infracción era clara y Mokoena, un clásico de la selección africana, no lo desaprovechó.

Chequia quiso reaccionar, pero ya era demasiado tarde. Tampoco es un equipo lo suficientemente fluido como para poder montar un ataque eficaz. El empate es un purgatorio, un resultado en el que no llega la sentencia absoluta, pero suena también a un castigo para la clasificación. Ambos equipos, en todo caso, tendrán opciones en la última jornada, y mientras siga la esperanza sigue la ilusión.

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