River hizo su trabajo y habrá superclásico

Derrotó 2-1 a Atlético Tucumán. En 8vos de final de la Copa Argentina se medirá con Boca.

River Plate venció 2-1 a Atlético Tucumán en el estadio Ciudad de La Plata, por los 16vos de final de la Copa Argentina, y en la próxima instancia se enfrentará a Boca Juniors. Se especula con que el cruce quedará para después de la Copa América, a desarrollarse en junio.

Federico Girotti anotó los goles del “Millonario”, a los 11m. y 21m. de la etapa inicial, mientras que el ingresado Leonardo Heredia descontó a los 20m. del complemento.

Sin Suárez (sinovitis) y con Borré (arrastraba algunas molestias) en el banco, Gallardo apostó a una inyección de juventud en la delantera. Alvarez-Girotti-Beltrán recibieron la responsabilidad del peso ofensivo en un equipo que acarreaba dos igualdades 0-0 consecutivas.

Atlético, por su parte, delineó un plan para obstruir. Atención plena para cortar circuitos y salir rápido por las bandas con Carrera y Acosta. Y balones directos al área en cualquier pelota parada más allá de la línea de mitad de campo. En los primeros compases, la idea le funcionó al “Decano”. Hasta que apareció Girotti.

A los 11 minutos, desde una salida paciente del fondo y con más de diez toques, el “Millonario” llegó al borde del área con De la Cruz. El uruguayo aceleró, abrió para Angileri, quien asistió rasante a la aparición del joven ariete, que marcó el 1-0.

A los 20, el punta volvió a aparecer. Palavecino lanzó un delicioso pase a la carrera de Montiel, quien encontró a Girotti, que definió de forma heterodoxa: 2-0.

River tomó el control del juego y, cuando aceleró, llegó, sobre todo cuando Julián Alvarez apareció en posiciones centrales. Pudo ampliar el ex Sub 20 en un mano a mano, también el “Millonario” asustó en pelota parada, o una vez más Girotti, de cabeza, tras un centro de Angileri. Recién sobre el final, con un par de balones aéreos, inquietaron los orientados por Omar De Felippe.

River controló las acciones en la segunda etapa. Tuvo, en varias jugadas en las que presionó alto y coordinado, posibilidad para incrementar la ventaja. También en un tiro libre de Alvarez, que pasó junto a un palo. Pero Atlético consiguió reaccionar mediante una de sus virtudes: la pelota quieta. En una segunda jugada aérea, el balón le quedó al ingresado Heredia, quien lo paró de pecho y descontó.

El grito ofició de empujón para los tucumanos, que con voluntad incomodó y fue llevando a River contra su arco. Armani respondió ante un tiro lejano de Carrera y luego, tras una contra apurada y fallida, protagonizó una tapada providencial frente al cabezazo de Rodríguez.

A esa altura, Marcelo Gallardo ya había intentado equilibrar la estructura, con los ingresos de Borré (fresco para la presión y para aguijonear la defensa adversaria) y Bruno Zuculini (para prestarle los pulmones a Enzo Pérez) por Alvarez y Beltrán.

Así, al menos, River consiguió contener los embates de Atlético. Y sacó pasaje a otro superclásico de eliminación directa, de los que se sucedieron en la era Gallardo.

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