"Se ahogó con yogur y galletitas": mató de hambre a su hija de 2 años

Ocurrió en junio de 2021. Micaela Noemí Colque enfrentará a fin de mes un juicio oral en Salta por la muerte de la nena. A la nena la criaba la abuela paterna, pero ella la demandó y un juzgado de Familia la avaló.

Cuando la fiscalía salteña que la acusaba le preguntó a Micaela Noemí Colque si en algún momento consideró lo que podría pasarle a Francesca, su hija de dos años, si la dejaba encerrada y sola en una habitación por más de 48 horas, la respuesta fue escueta y fría: “Nunca creí que se fuera a morir”, dijo la joven madre de 25 años.

A fin de este mes, Colque deberá enfrentar un juicio oral por la muerte de la nena, en el que podría ser condenada a prisión perpetua.

La acusación es grave. Colque fue imputada de homicidio agravado por el vínculo después de que el 22 de junio del año pasado se acercara hasta un centro de salud del barrio San Francisco Solano, en la ciudad de Salta, con su hija muerta, en brazos. El motivo es que la autopsia revelaría que la menor al momento de su fallecimiento sufría un avanzado estado de desnutrición y deshidratación y una serie de golpes en todo el cuerpo. Un brutal caso de maltrato infantil que se suma ya a una larga lista de hechos similares ocurridos en varios lugares del país.

Al llegar al hospital, la mujer -creyendo que los médicos podrían salvarla, una escena repetida en casi todos los casos de padres imputados por las muertes de sus hijos- explicó que Francesca “se había ahogado mientras comía yogur y galletitas”. Era mentira. Los exámenes forenses determinaron posteriormente que la menor sufrió una broncoaspiración producto de la falta de alimentos durante los dos días que fue abandonada a su suerte.

Pero no fue lo único. En un primer momento los profesionales que atendieron a la niña observaron que su cuerpo tenía marcas y heridas. Casi de inmediato supieron que se trataba de un posible caso de violencia ejercida por la mujer y dieron intervención a la Justicia.

SE LA DIO A LA ABUELA PATERNA Y LUEGO SE LA QUITO

La nena nació en mayo de 2019, a los siete meses de gestación. En aquel momento su madre no quiso hacerse cargo de ella y le otorgó la custodia a la abuela paterna. Transcurrió poco más de un año hasta que de un momento a otro, Micaela -a mitad del 2020- decidió reclamar ante la Justicia que le devolvieran a su hija. “Demandó a la abuela con un impedimento por tenencia de contacto y una jueza de familia le devolvió la nena”, contó la funcionaria.

A partir de ese momento, de acuerdo con la investigación, comenzó el tormento. Casi desde el minuto uno de la tenencia, Colque descuidó a su hija. No la alimentó correctamente y la sometió a violencia física por más de un año hasta el momento de su muerte. Francesca comenzó a bajar de peso notablemente, no recibió asistencia médica y además, la Justicia desoyó los reclamos tanto de la abuela paterna como de algunos vecinos que se acercaron incluso al centro de salud para dar cuenta del nivel de desnutrición de la niña.

Al revisar el expediente, Simesen de Bielke vio que el fin de semana largo del Día del Padre de 2021 la menor había quedado sola durante dos días encerrada en la habitación de la casa. “Empezamos a hacer las averiguaciones y nos encontramos con que efectivamente, ella el domingo se va a pasar el día con su madre biológica y su otro hijo de 5 años. La dejó sola a Francesca, que apenas cumplía los dos años de edad, en la casa sola. Sin posibilidad de alimento ni de nada”, lamentó.

Cuando la mujer llegó al centro de salud, Francesca ya llevaba varias horas muerta y con la temperatura corporal baja. Luego de que los médicos comenzaron a indagar más, la coartada de las galletitas y el yogur se cayó a pedazos. Micaela terminó por admitir lo que había hecho y que, al volver, la había encontrado con “dificultades para respirar” y la llevó al centro de salud. Después dijo que había mentido para que “no pensaran que era una mala madre”.

Después la autopsia descubrió que el cuerpo de la víctima tenía al menos 37 golpes, entre escoriaciones, hematomas y equimosis. “Los tenía de todo tipo. Incluso una especie de marca en las costillas ocasionada con una zapatilla. Además, presentaba golpes en la cara. Fue un año de maltrato”, detalló. Al morir, Francesca apenas llegaba a los 6 kilos. Su tamaño no era acorde con la edad, de acuerdo con lo que explicó la funcionaria.

Al momento del crimen, Colque era una joven desempleada que vivía de planes sociales. Además de Francesca, es madre de un nene de 5 años, producto de otra relación. El padre de la niña es ausente y según se estableció, nunca tuvo un vínculo de pareja estable con Micaela. Su historia familiar también está enmarcada en el abandono.

Colque fue abandonada por sus padres biológicos y criada en otra familia sustituta. Cuando creció decidió establecer el vínculo con su mamá biológica. De hecho, estaba junto a ella mientras Francesca pasaba sus últimas horas encerrada en una habitación con el televisor a todo volumen, sin una miga de comida y en pleno invierno.

Acá surge otro dato que podría explicar la actitud de la joven hacia su hija, al menos para la Justicia. La fiscal reveló que su familia biológica no estaba al tanto de que Colque era la madre de Francesca. Es decir, para ellos la nena de dos años no existía y sólo supieron la verdad cuando ya había muerto.

Después de que la Justicia le dio la custodia de la nena a la madre, la abuela paterna -que la había criado durante su primer año de vida-, reclamó y pidió que se reviera la situación. Pero no le hicieron caso y no llevaron adelante un seguimiento del caso. Le entregaron la nena a la madre, quien en un principio había optado por rechazarla.

Después de la muerte de la nena, se hizo una denuncia en contra de la jueza de familia Mercedes Cabrera y las asesoras de Menores Noelia Pérez de González y Gabriela Cardón, quienes fueron las que otorgaron la custodia a Colque.

Fuente: Infobae

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